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Recientemente hemos abordado la atención como capacidad cognitiva y sus límites. Pues bien, el resto de nuestros procesos cognitivos también tiene límites y por ende, nuestra capacidad para abordar todos los aspectos y factores relevantes para nuestra actividad profesional, nuestro negocio, etc. La empresa, como extensión de las personas que la forman, también tiene estas limitaciones.

A estas limitaciones contribuyen también fenómenos adaptativos como el principio de economía cognitiva que establece que “los seres humanos siempre intentan conseguir la mayor cantidad de información de su entorno pero con el mínimo esfuerzo posible; hace que tendamos a agrupar en categorías aquellos elementos que son parecidos en vez de almacenarlos individualmente”. De la misma manera, integramos la información nueva en base a lo que “ya” conocemos, asimilándolo en esas categorías que tenemos definidas y “despreciando”, por tanto, parte de esa nueva información. Vemos que tendemos a simplificar por naturaleza.

Ya hace más de 20 años, como recién titulado tuve oportunidad de escuchar a uno de los grandes empresarios de la Comunidad Valenciana en una conferencia en la que trataba de inspirarnos en nuestros inicios profesionales y hubo una competencia a la que dedicó un especial interés: “Tenéis que estar siempre con las antenas puestas, atentos a lo que sucede, mucho más allá de la propia empresa”. Nos venía a decir que alcanzar la excelencia profesional no era simplemente ejecutar perfectamente el trabajo encomendado, sino también estar pendiente de qué hace la competencia, qué hacen los clientes (actuales y potenciales), qué se puede hacer mejor, como se puede generar más valor, etc.

Extender esos límites y llegar a alcanzar informaciones, datos, puntos de vista, enfoques que habitualmente quedan fuera de nuestro alcance, es hoy en una competencia fundamental para una toma de decisiones, una definición de estrategias o un desarrollo de producto o servicio, más certero y con muchas más posibilidades de éxito.

Normalmente esta competencia de explorar más allá de los límites suele recaer en el área de Innovación, quedando centralizada y, por tanto, limitada. No es así en las organizaciones líquidas, en las que ver e ir más allá en todos los planteamientos forma parte de la cultura de la empresa y se extiende a la mayor parte de los profesionales que la integran.

Pero no es nada fácil salir de lo ya conocido en la organización y mirar el negocio, el mercado, los procesos o al cliente con una mirada limpia del histórico de éxitos y fracasos (lo que funciona y lo que no, del cómo son las cosas según nuestras “categorías” del principio de economía cognitiva) que llevamos en nuestra mochila como profesionales y como empresas. Una alternativa aquí es enriquecerse con las aportaciones de otros, terceros externos a nuestra organización e incluso nuestro mercado, que seguro van a tener otros enfoques y otras “mochilas”. Sumar esta perspectiva externa nos va a permitir completar y enriquecer nuestro conocimiento y llegar más allá en nuestros planteamientos.

Una vía que empiezan a utilizar las empresas para ir más allá en su alcance, comprensión e integración del entorno en la generación de valor es el desarrollo de ecosistemas de innovación abierta, como el ejemplo práctico y de éxito de Girbau SA con su Girbau Lab y que tuvimos ocasión de conocer de primera mano en Innova&acción. Pero la generación de un ecosistema de innovación abierta requiere de recursos e inversión con un enfoque a largo plazo y, muchas veces no está al alcance de todos.

También podemos experimentar con la innovación abierta aprovechando las sinergias con otras empresas y organizaciones en modelos con un enfoque a corto plazo como es el caso del Hackathon de Innovación Innova&acción Business Challenge. Utilizar herramientas de innovación abierta como el Hackathon permite cubrir muchos objetivos y hacerlo en un horizonte temporal corto y con bajo coste e inversión de recursos, manteniendo gran parte de las ventajas:

  • Obtener soluciones innovadoras a retos de innovación y nuevas oportunidades de desarrollo que mejoren el posicionamiento de la empresa.
  • Identificar fuentes de ventaja competitiva.
  • Incorporar metodologías de innovación que permitan poder replicar internamente.
  • Ampliar la visión ganando una perspectiva externa con expertos y profesionales que “ven el bosque” desde fuera, con un enfoque completamente diferente y alternativo, aportando disrupción al enfoque más “convencional” o basado en limitaciones previas de la empresa.
  • Alimentar la pasión por la innovación en todas las personas que se involucren en este proyecto y extender en la empresa la cultura de “todos innovamos” y hay muchas otras formas de hacer las cosas bien.
  • Identificar y atraer talento posicionándose como una empresa innovadora. Se trata también de resultar atractivos para aquellos a los que “ir más allá” es una constante.

En definitiva, ir más allá nos va a requerir de observar la realidad del consumidor evitando prejuicios, no limitarnos a por qué hacemos y cómo lo hacemos hoy y poner en duda los supuestos y creencias asumidas. Esto resultará más sencillo y efectivo si contamos con personas externas que nos harán, sin duda, ganar objetividad y otros enfoques.

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