La semana pasada en el artículo Expectativas y Predicciones comentábamos la importancia de estar preparados para las grandes crisis que periódicamente nos azotan, bien sea en forma de virus, desastre natural, guerra o crisis financiera. Lo cierto es que no podemos saber a ciencia cierta cuándo vendrá el próximo gran shock ni que será pero si podemos intentar prepararnos para ello. En el artículo hablábamos también de un concepto que hoy queremos ampliar y es el de la resiliencia o lo que es lo mismo sobre las “empresas resilientes” y “profesionales resilientes”.

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De una forma sencilla podemos decir que la resiliencia es la capacidad de enfrentarse a los problemas y no solo solucionarlos sino además salir fortalecido de ellos.

Etimológicamente la palabra resiliente se deriva del latín “resilio” que significa rebotar, volver hacia atrás. En física el término resiliencia se utiliza para referirse a la capacidad que tiene un cuerpo para doblarse, estirarse o comprimirse y luego regresar a su forma original. En psicología se suele decir que una persona es resiliente cuando es es capaz de adaptarse a los cambios y hacer frente a las adversidades de una forma positiva transformándolas en oportunidades.

Como podemos deducir de estas definiciones, la resiliencia es una cualidad muy deseable en los individuos puesto que les va a ser muy útil tanto a nivel personal como profesional, pero también es fundamental en las empresas.  

Dean Roob, autor de “Building Resilient Organizations”, (informe que podéis descargar íntegro en nuestra Know Box) describre a las organizaciones resilientes como entidades capaces de “crear y disolver estructuras, proporcionar seguridad en medio del cambio, gestionar las consecuencias emocionales del mismo, y aprender, desarrollarse y crecer ante las dificultades”.

Para profundizar sobre la parte más estructural de este proceso de construcción de una empresa resiliente os recomendamos la lectura del citado informe. En este artículo nos vamos a centrar más en las personas y la cultura de la empresa, en cómo podemos generar el clima adecuado para desarrollar la resiliencia en una organización puesto que al final son las personas (y no las estructuras) las que pueden o no enfrentar desde un enfoque nuevo las situaciones adversas.

¿Qué características son comunes a las empresas que han demostrado ser más resilientes?

En este punto nos gustaría aclarar un error que suele ser habitual cuando se habla de resiliencia y es el compararla con la resistencia. La resistencia es la capacidad de soportar una determinada sobrecarga o crisis de forma sostenida. La resiliencia sería la gestión de esa sobrecarga haciendo cambios en nuestra forma de actuar, adaptándonos a ella, siendo creativos e innovadores, y sacando un apredizaje o beneficio de ella.

Por ejemplo, una empresa que afronta una crisis financiera como la que vivimos en 2008 puede sobrevivir a ella por su músculo financiero (corriendo el riesgo de que este se agote si la crisis se alarga) o adaptándose a la nueva situación creando por ejemplo nuevas líneas de negocio alternativas. De esta forma además de superar la crisis puede que incluso aumente sus beneficios o su valor en el mercado. Y, sobre todo, mejorará su capacidad para afrontar con éxito futuras crisis.

Porque la resistencia es una cualidad finita. Se agota. En cambio, la resiliencia, no. Más bien al contrario, mejora con la práctica. Nos hace más sabios y mejores. La resiliencia está íntimamente ligada con la capacidad de aprendizaje, con sacar las enseñanzas de las cosas que nos van sucediendo en la vida y en la empresa.

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Aclarado este punto vamos a ver qué cualidades hacen a una empresa más resiliente.

  • Las compañías resilientes tienen mejores redes de apoyo: proveedores, compañías amigas, colaboradores, asociaciones, clusters, etc. También suelen ser compañías que tienen redes internas de apoyo entre compañeros y entre líderes y empleados: programas de mentoring, coaching, un liderazgo fuerte y motivador…
  • Fomentan la diversidad en sus plantillas. Que exista variedad de ideas y visiones diferentes a la hora de abordar un problema siempre hará que surjan soluciones más originales y eficaces.
  • Promueven un clima de confianza en el que cada cual puede expresar libremente su opinión. Alentar la creatividad y la innovación en los equipos de trabajo es esencial para ser resiliente.
  • Tienen una cartera de productos y servicios diversificada. Además ésta no suele ser estática. Las empresas son más resilientes cuando son capaces de identificar los momentos oportunos para crear nuevos productos, abrir nuevas líneas de negocio…
  • Son flexibles y ágiles. La rapidez a la hora de implementar cambios es crucial para determinar el éxito o el fracaso frente a una crisis.
  • Manejan datos. Como hemos dicho es difícil saber cuándo va a estallar la próxima gran crisis, pero cuanta más información tengamos sobre nuestro sector, posibles cambios regulatorios que nos afecten, nuestra competencia, nuestros clientes, sobre las tendencias del mercado, las fluctuaciones de la economía, etc. estaremos en mejor disposición de anticipar que es lo que va a ocurrir o al menos reaccionar lo antes posible frente a los cambios.
  • Tienen líderes y una cultura empresarial fuerte. Todos los miembros del equipo conocen con claridad los objetivos, los hitos a alcanzar y las metas a perseguir. La comunicación interna es clara y efectiva.
  • Socializan los errores. Es decir, los errores no se esconden, es decir, se comparten para buscar soluciones lo antes posible y que estás soluciones tengan una visión periférica. Los cambios de directrices se consensuan por lo que resultan más fácilmente asumibles.
  • Contratan a personas resilientes. Son personas que se comprometen con el entorno, saben controlar sus emociones, se adaptan fácilmente a los cambios. Suelen ser personas viajadas y cultas. Todo ello les hace menos vulnerables a la presión y el estrés.

Todo esto redunda en que son capaces de reaccionar de forma temprana ante imprevistos y en que tienen una mayor facilidad para salir airosas de las crisis.

Qué características tienen las personas resilientes

La última característica de las empresas resilientes hemos visto que sus equipos están formados por profesionales igualmente resilientes. Pero cómo es una persona resiliente, como se forja ese carácter maleable y polivalente.

En términos generales las personas resilientes son personas positivas y con sentido del humor. Son sociables, es fácil convivir con ellos y a la hora de comunicar son asertivos. Tienen un elevado autocontrol sobre sus impulsos y sus emociones.

Este autocontrol viene motivado por que las personas resilientes tienen una autoestima fuerte. Saben de sus fortalezas y sus limitaciones. Frente a una adversidad saben que tienen recursos para superarla y en cierta manera esto les motiva.

Suelen ser personas flexibles en sus pensamientos a los que no les cuesta cambiar de idea si está justificado y saben escuchar a los demás. Para ellos es importante que los que están a su alrededor se sientan bien.

Veamos  ahora que hay detrás de este retrato robot de las personas resilientes:

  • Una autoestima consistente. Saber que pueden.
  • Introspección y autoconocimiento. Conocerse a sí mismos.
  • Ser autosuficientes pero sin caer en el aislamiento.
  • Capacidad de relacionarse. La habilidad de establecer lazos fuertes con otras personas.
  • Iniciativa. El gusto de exigirse y ponerse a prueba en tareas progresivamente exigentes.
  • Encontrar lo cómico en la propia tragedia. Permite ahorrarse sentimientos negativos aunque sea transitoriamente y soportar situaciones adversas
  • Creatividad y pensamiento divergente. Capacidad de crear orden, belleza y finalidad a partir del caos y el desorden.
  • Valores y moralidad. Extender el deseo personal de biesnestar a todos los semejantes.
  • Pensamiento crítico. Capacidad para discernir cuál es el camino a seguir. Buen juicio.

El autococimiento es el arte de preguntarse a sí mismo y darse una respuesta honesta.

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