El pasado jueves 21 de noviembre celebramos nuestra ya tradicional Cena de Gala en la que reunimos, un año más, a más de un centenar de socios y amigos de la familia Blue red para celebrar un año de mucho éxito, trabajo duro y dedicación. En esta ocasión, dimos la bienvenida a todos nuestros invitados al maravilloso mundo ‘Sin Fronteras’, un lugar en el que los límites internos y externos, materiales o inmateriales se desvanecen…

El vuelo rumbo ‘Sin Fronteras’ empezaba el embarque de pasajeros a eso de las 21 horas con la llegada de los asistentes. Y como en cualquier aeropuerto, tocó pasar por diferentes controles aduaneros. El primero de ellos estaba nada más llegar, con la correspondiente acreditación con entrega de pasaportes del Estado Sin Fronteras. Sin él, nadie podía acceder a la Terminal Blue red…

Y como siempre antes de la salida de un vuelo, toca esperar, los pasajeros se entretuvieron con una dinámica en la que debían conseguir cuántos más visados mejor. ¿Cómo? Haciendo networking… Las páginas del interior del pasaporte guiaron a los invitados a lo largo de un juego que los podría llevar a la victoria al final de la noche …

El segundo control que pasaron nuestros invitados, aún pasaportes en mano, tenía como destino “la máxima diversión” con un photocall que es sin duda un Must! en nuestra preciada Cena de Gala, en la que los participantes pudieron jugar con el atrezo que tenían a su disposición como fueron los carritos móviles con maletas, pizarras con mensajes motivadores, gorras de pilotos, gafas de aviador, coloridas pelucas, y muchas cosas más que llenaron el acceso a Sin Fronteras de risas, complicidad y mucha interacción.

“Por favor, señores pasajeros, ocupen sus asientos”; y es que la primera sorpresa de la noche estaba a punto de entrar en acción. Preciosa y Perfecto, los dos personajes que nos sacaron las carcajadas, y la vergüenza, a lo largo de la noche, entraron en escena al ritmo de una sintonía para introducirnos el mundo ‘Sin Fronteras’, creado especialmente para la ocasión… Tras su actuación inicial, dimos paso al vídeo que explicaba, de forma muy breve pero directa, todo aquello que en un año el equipo de la Fundación ha conseguido montar, coordinar y gestionar con la vista puesta siempre en el desarrollo, el crecimiento y la innovación de nuestros asociados y colaboradores, y que explica las líneas de trabajo por las que apostamos para ti… ¡Dentro vídeo!

A continuación, llegó el discurso del presidente de la Fundación, Javier Zabaleta, quien transmitió a los invitados el convencimiento de que no tenemos límites, el reconocimiento a aquellos que iban a ser galardonados a lo largo de la gala y la necesidad de seguir trabajando, como todas las personas que pertenecen a Blue red para que no nos pongamos fronteras que nos limiten, de forma real o imaginaria, de forma material o inmaterial.

Tras sus palabras, llegó la cena y a la hora del café… Preciosa y Perfecto vuelven a la acción. En tono de comedia y con las narices de payasos brillantes puestas, los actores subieron a algunos “voluntarios” bailaron y animaron al público, rompiendo incluso sus propias fronteras…

Tras el baile de la manzana, el mango y la papaya pasamos a la esperada entrega de premios 2019. Nuestra directora, Olga Broto, subía al escenario poco antes de la media noche para presentar a los galardonados, empezando en esta ocasión “por los más jóvenes”. El Premio Innova&acción 2019 fue para el actual equipo ‘Hyperloop UPV’, compuesto por 35 estudiantes de la Universitat Politècnica de València, que trabaja en el diseño del transporte del futuro. Con este galardón se reconocía públicamente la labor innovadora que realizan compitiendo a nivel internacional entre con los proyectos más destacados del mundo. El galardón fue entregado por Salvador Mas, Premio Innova&acción 2016, y Miguel Borrás, vicepresidente 2º de la Asociación de Antiguos Alumnos UPV, en representación de Blue red.

En segundo lugar, se entregó el Premio Blue red, a la solidaria e innovadora Iniciativa ‘Mamás en Acción’ en reconocimiento a la capacidad de generar networking y de construir redes de auténtico valor. Recogieron el galardón una muy emocionada Majo Gimeno, fundadora y presidenta, y Karina Virrueta, su directora de innovación. En este caso, el premio fue entregado por los galardonados del año anterior, la Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana, a través de su presidenta Daniela González y por Juan Ranchal, secretario de la Asociación de Antiguos Alumnos UPV, en representación de Blue red.

En tercer lugar, como viene siendo habitual, subieron al escenario Javier Zabaleta y José Luis Rubio, Premio de Honor 2013 para hacer entrega del Premio Extraordinario 2019 al bailarín y coreógrafo Nacho Duato, actual director del Teatro Mihailovsky de San Petersburgo, en reconocimiento a su trayectoria profesional pues su figura es el fiel reflejo de los valores que definen la Fundación Politécnica desde sus orígenes: el esfuerzo, el trabajo, la creencia de que todo es posible y de que las cosas pueden hacerse de una forma diferente.

Tras los discursos y aplausos de los premiados de la noche, el avión empezaba a descender de altura… Los actores irrumpían en la sala de nuevo, esta vez, para entregar unos premios, quizás no tan “glamurosos”, pero igual de especiales que los oficiales: uno a la persona y otro a la mesa que más se implicaron en la dinámica inicial. Uno de los estudiantes del equipo Hyperloop UPV y la mesa GATE NUMBER 6 fueron los ganadores gracias al networking que hicieron en la “zona de control”.

Pasábamos ya la hora de la Cenicienta, cuando el analista de palabras y microgestos, Jose Luis Hidalgo, cogía el relevo a Sinfron y Teras, y nos sumergía en el mundo de la inteligencia del lenguaje a través de unas más que curiosas y en apariencia sencillas dinámicas, para aterrizar en la reflexión que de esta sesión se llevaron: cómo las propias palabras que escogemos pueden limitar nuestras acciones, condicionar nuestro pensamiento, la manera en la que nos hablamos a nosotros mismos, y en la que nos relacionamos con los demás.

Y así el viaje llegaba (casi) a su fin, pues cuando parecía habíamos terminado… un grupo de batucada de Valencia interrumpía el silencio de la sala a ritmo de tambores. ¡Qué mejor forma de despedirse de ‘Sin Fronteras” que, con un lenguaje universal, el de la música, capaz de romper todo tipo de barreras!

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