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¿De qué depende el éxito de un sistema educativo? ¿Qué distingue una formación excelente de una simplemente aceptable o mediocre? ¿Qué cosas tienen en común los programas o cursos más valorados? ¿Qué facilita que los alumnos asimilen mejor los aprendizajes y los integren en sus quehaceres diarios?

Se habla mucho de la importancia de tener un sistema educativo fuerte que asiente en los cerebros de nuestros niños y jóvenes unas bases sólidas que les lleven, en su vida productiva, a ser eficientes y exitosos. Además, si nos centramos en la vida adulta, cada vez parece más patente la importancia de la formación continua o lifelong learning. El mundo cambia demasiado rápido y, por ello, necesitamos continuamente actualizar nuestros conocimientos y habilidades si no queremos dejar de ser competitivos en el actual mercado de trabajo.

Informe-Mckinsey-portada

La consultora McKinsey elaboró un completo informe titulado How the world’s best performing schools systems come out on top– que puedes descargar íntegro y traducido al castellano en nuestra Know Box- en el que se recogían los resultados del análisis de 25 sistemas educativos de todo el mundo, incluyendo los 10 con mejores resultados (Finlandia, Corea del Sur, Canadá, Japón, Singapur…) en estándares de evaluación internacionales como el informe PISA.

Durante el estudió se analizó en profundidad qué tienen en común estos sistemas de alto rendimiento, y qué herramientas y métodos utilizan para mejorar los resultados de sus alumnos. Veamos los resultados.

Algunos falsos mitos sobre la calidad de la enseñanza

El informe desterró algunos mitos o ideas extendidas entre las comunidades educativas de todo el mundo sobre los factores que son determinantes a la hora de que un sistema educativo sea o no exitoso. A priori, podría parecer que la calidad de un sistema educativo podría venir determinada por:

  • El nivel de inversión. Sin embargo, el informe demuestra que Singapur, uno de los países con mejor desempeño del mundo, gasta menos en educación primaria que 27 de los 30 países de la OCDE.
  • La ratio profesor/alumno. La reducción de la cantidad de alumnos en las aulas, facilitada por menores coeficientes alumno-docente, ha sido probablemente la política más ampliamente apoyada y solventada con el objeto de mejorar la educación. Sin embargo, las pruebas disponibles sugieren que, salvo en los primeros años escolares, la reducción de la cantidad de alumnos no tiene fuerte impacto sobre la calidad de los resultados.
  • El número de horas lectivas o la edad de inicio de la escolarización. Si los chicos finlandeses son los primeros en lectura y en ciencias, y los segundos en matemáticas, no es porque se pasen el día estudiando. De hecho, tienen menos horas de clase que sus coetáneos de otros países. En Finlandia la enseñanza obligatoria no comienza hasta los 7 años. También hay estudios en esta línea que demuestran que enseñar a los niños a leer y escribir antes de los 6/7 años es contraproducente.

Los profesores son la pieza clave del sistema educativo

Del estudio de McKinsey se deducen tres premisas muy claras:

  • Todos los directores de los centros evaluados en el informe reportaron diferencias claras entre el nivel de las distintas aulas del mismo nivel educativo. La única diferencia entre los grupos era el profesorado
  • Los estudiantes asignados a docentes con alto desempeño logran avances tres veces más rápido que los alumnos con docentes con bajo desempeño.
  • El impacto de los docentes de bajo desempeño es severo, especialmente en los primeros años de escolaridad.

¿Pero cómo se puede garantizar y fomentar la calidad del profesorado?

La clave está en hacer atractiva la profesión, en dotarla de un cierto estatus social. Y, para ello, se puede actuar en líneas muy distintas.

Todos los sistemas educativos de éxito tienen en común que realizan un proceso de selección previo a los estudiantes que quieren convertirse en profesores. Y que las plazas ofertadas guardan una relación directa con la demanda real de profesores en las aulas. En Corea del Sur, por ejemplo, para ingresar en la carrera universitaria para ser maestro tienes que estar entre el 5% de los mejores estudiantes de secundaria, en Finlandia, entre el 10% y, en Singapur y Hong Kong, entre el 30%. Pero no solo se fijan en el rendimiento académico. Estos sistemas evalúan a los candidatos en función de aquellas habilidades o características que consideran necesarias para ejercer la profesión de forma excelente: un alto nivel general de lengua y aritmética, fuertes capacidades interpersonales y de comunicación, el deseo de aprender y motivación para enseñar.

Limitando así el número de alumnos que pueden acceder a los estudios para ser profesor, y seleccionándolos por su calidad y habilidades, se consigue a su vez, elevar exponencialmente la calidad de los estudios. En cualquier curso, cuando el nivel de los alumnos es bajo, la calidad desciende puesto que la valía de las prácticas, el debate o las experiencias en clase se ve mermada por la calidad de los participantes.

Además, estos estudiantes tienen prácticamente asegurada su plaza al finalizar, dado que la oferta se ajusta a la demanda, lo que incide muy positivamente en su motivación. También se ha comprobado que un buen salario inicial supone un buen estímulo, aunque no es determinante.

Por el contrario, en la mayoría de países, la selección de docentes se produce a posteriori, una vez finalizados los estudios. En España, por ejemplo, bajo el formato de oposición. En este sistema la oferta y la demanda no están alineadas, generando frustración entre aquellos que no obtienen plaza y dañando la imagen de la profesión.

Por otro lado, en todos los sistemas estudiados, la capacidad del sistema educativo para atraer a las personas más capacitadas a la docencia tiene estrecha relación con el estatus de la profesión. En Singapur y Corea del Sur las encuestas de opinión revelan que el público en general considera que los docentes realizan un aporte a la sociedad mayor que el de cualquier otra profesión. Se podría pensar que es un tema cultural, pero lo cierto es que se pueden crear estrategias unificadas de marketing, y tratar de crear una marca de país o región que cuida y fomenta la educación.

La formación de los docentes no acaba con su selección y capacitación inicial.

Otra cosa que tienen en común los mejores sistemas educativos del mundo es que fomentan la capacitación de sus docentes a lo largo de toda su carrera.

Algunos lo hacen estableciendo unas horas mínimas anuales de formación para docentes; otros fomentando las comunidades de práctica entre colegas, y otras con la figura del profesor-entrenador (profesor experimentado que entra de oyente a clase de otro compañero con el fin de darle feedback). En cualquier caso, todas estas iniciativas se basan en la premisa de que los docentes deben ser conscientes de sus propias limitaciones, conocer las mejores prácticas específicas de su área y estar motivados para implementar mejoras.

Corregir si hace falta

La mayoría de los sistemas de éxito reconocen además que pueden cometer errores en los procesos de selección y capacitación de sus docentes, y han desarrollado procesos para desestimar docentes con bajo desempeño.

Por otro lado, otro elemento común de los sistemas exitosos es que tienen diseñados e implementados sistemas para identificar cuando un estudiante está comenzando a retrasarse e intervienen rápidamente. Los sistemas con más alto desempeño son más eficientes para garantizar que cada alumno reciba la instrucción que necesita para compensar las deficiencias de su entorno. Estos sistemas comienzan por fijar expectativas claras y altas respecto de lo que cada alumno debe saber, comprender y ser capaz de hacer, y verifican que los recursos y el financiamiento estén dirigidos a aquellos estudiantes que más los necesiten, y no a la inversa. Luego siguen de cerca el desempeño de las escuelas con relación a las expectativas planteadas, y desarrollan mecanismos efectivos para intervenir cuando las expectativas no son satisfechas.

Todos los sistemas con alto desempeño reconocen además que es imposible mejorar algo que no se mide, e insisten en la necesidad de que las escuelas se evalúen periódicamente (estas evaluaciones pueden ser con o sin inspección externa), y de que elaboren informes de desempeño. Monitorear los resultados permite identificar y difundir mejores prácticas, indicar con precisión las áreas más débiles, y hacer que las escuelas respondan por sus resultados, además de permitir destinar recursos adicionales a aquellas escuelas/alumnos que necesitan recursos y de hacer patente si se necesita un cambio o una mejora en los docentes o directores de los centros.

En modo de resumen: el ejemplo de Finlandia

Resumiendo, podemos decir que aquello que tienen en común los mejores sistemas educativos del mundo es que:

  1. Consiguen a las personas más aptas para ejercer la docencia. La calidad de un sistema educativo tiene como techo la calidad de sus docentes.
  2. Las desarrollan hasta convertirlas en instructores eficientes. Mejorar la formación de los docentes es la vía más rápida para observar mejoras.
  3. Garantizan que el sistema sea capaz de brindar la mejor instrucción posible a todos los niños. Elevar el estándar de todos los estudiantes ofreciendo recursos y apoyo extra a los que presentan mayores dificultades.

Veamos como ejemplo, lo que sucede en Finlandia:

Es el sistema educativo de éxito que quizá tenemos más cerca culturalmente aquí en España. Los niños finlandeses inician su educación preescolar a los seis años, e ingresan a la escuela a los siete, tres años más tarde que muchos de sus pares europeos.

Una vez en la escuela primaria, estudian apenas cuatro a cinco horas diarias. Los niños finlandeses reciben menos horas de instrucción entre los siete y catorce años de edad que en cualquier otro país miembro de la OCDE. Sin embargo, a los 15 años, tienen las mejores calificaciones mundiales en las evaluaciones de lectura, matemática, ciencias y resolución de problemas de la OCDE.

En parte, esto se debe a que Finlandia atrae a las personas más aptas para la docencia (las recluta en el 10 por ciento superior de los graduados, controla el ingreso a los profesorados y paga buenos salarios iniciales), y una vez seleccionadas las convierte en instructores eficientes (por medio de excelente capacitación previa, liderazgo en instrucción y comunidades profesionales de aprendizaje en las escuelas).

Pero esto no acaba aquí. Finlandia también ha desarrollado un sistema de intervenciones muy efectivo para apoyar personalmente a los alumnos. Todas las escuelas finlandesas cuentan con docentes especiales. En las escuelas se observa que, de media, hay un docente especial por cada siete maestros de clase. Los docentes especiales brindan apoyo uno a uno o en pequeños grupos a los estudiantes en riesgo de sufrir retrasos, y asisten al 30% de los alumnos de una escuela cada año. Estos docentes especiales brindan apoyo principalmente en matemática y finlandés, y reciben un año extra de capacitación para su función.

La educación especial ha sido desestigmatizada en Finlandia por dos razones. Primero, por el alto número de estudiantes que forman parte en el programa. En segundo lugar, por la práctica de enviar también ocasionalmente a los mejores alumnos a recibir instrucción adicional: esto pone en claro que la intervención no es necesariamente señal de bajo desempeño.

Al intervenir con rapidez a nivel de cada estudiante, Finlandia previene que el fracaso temprano se convierta en un fracaso a largo plazo, y de esta manera ha hallado una manera de sostener resultados positivos y consistentemente equitativos en sus escuelas.

Estos docentes de educación especial reciben un año extra de capacitación y cobran más. También trabajan con un equipo de apoyo más amplio (psicólogos, enfermeras, asesores en necesidades especiales) para ofrecer un apoyo total.

Otros estudios e informes

Desde Bluered recomendamos especialmente los Informes de Seguimiento de la Educación en el Mundo, elaborados por la UNESCO y recopilados en el siguiente apartado de su Biblioteca Digital.

A nivel nacional, el Ministerio de Educación y Formación Profesional también publica anualmente informes sobre el estado de nuestro sistema educativo, que pueden ser consultados aquí y, que cada año analizan resultados y establecen distintas propuestas de mejora acogiéndose al lema de que para poder avanzar hay que evaluar y medir.

¿Qué lecciones podemos extrapolar a la formación continua para profesionales o lifelong learning? ¿Y para el desarrollo de las empresas?

  • La importancia de las personas. La calidad entendida como conjunto de conocimientos y habilidades, tanto de los profesores como de los alumnos, va a determinar la calidad y el nivel del aprendizaje.
  • La motivación. La existencia de planes de formación continua en una empresa o en un determinado sector, así como planes de carrera o de acompañamiento, es un plus de motivación para los profesionales y contribuye positivamente al estatus del sector y a la imagen de marca de la empresa que las promueve.
  • Conocer nuestras debilidades es fundamental para crecer. Al igual que cambiar lo que no funciona. Debemos ser flexibles y autoevaluarnos constantemente. El hecho de tener que rendir cuentas, y que estas sean públicas, puede ejercer un punto de presión positivo a la hora de autoevaluarnos e implementar planes de mejora.
  • Solo si conocemos bien nuestras necesidades y limitaciones podremos escoger correctamente en qué áreas debemos formar a nuestro equipo. El mercado y el contexto también son relevantes, pero menos.
  • La inversión económica no lo es todo. Cosas sencillas de aplicar, como la creación de comunidades de práctica o la creación de compañeros-profesores-tutores podrían dar grandes resultados.

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