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En el Club de Desarrollo Personal y Liderazgo (CPDL) de octubre los asistentes se llevaron a casa nuevas técnicas para entrenar el cerebro para la toma eficiente de decisiones,  al tiempo que descubrieron los verdaderos los factores que impactan de forma directa en este proceso al que nos enfrentamos a diario personal y profesionalmente.

Resulta obvio decir que hoy en día todos, incluidas las organizaciones, nos movemos y desarrollamos en un mundo que evoluciona más rápido de lo que en la mayoría de las ocasiones nos da tiempo a asimilar… Si bien antes en las empresas se planificaban estrategias a corto, medio y largo plazo, ahora la volatilidad del entorno exige una planificación ya no tan a largo plazo como flexible, es decir, con capacidad de adaptación a imprevistos que hoy en día suceden, o que pueden suceder, como la misma Historia nos está demostrando… “¿Alguna vez alguien pensó que las Torres Gemelas dejarían de existir? Probablemente no…”, apuntaba la invitada a la última sesión del CDPL, Patricia Murphy, al inicio de su ponencia el pasado martes.

Esa flexibilidad y rapidez de reacción frente al cambio se obtiene de una única manera: preparándonos en cuerpo y alma, es decir, entrenando el cerebro, para contar con las herramientas y técnicas necesarias para ser capaces de tomar decisiones de forma rápida y eficaz, como la propia actualidad nos exige. Y aquí es dónde entra en juego el neuroplanning, el hilo conductor de este CDPL que colgó el cartel de completo. “Esta rapidez de los cambios ha hecho que los profesionales de hoy tengan la necesidad de desarrollar ciertas capacidades cerebrales antes no contempladas”.

“Y es que en todo este proceso (el de la toma de decisiones) el cerebro es el gran protagonista”, explicaba Patricia. “Cuando hablamos de tomar una decisión, siempre se ha pensado que es algo totalmente racional, o que dependía de la edad o el sexo de la persona… Pero gracias a múltiples investigaciones, se ha demostrado que en él entran en juego además de los modelos mentales de cada individuo -las gafas con las que vemos el mundo-, tres factores clave: la información, las emociones y la velocidad de los cambios”, añadía.

O lo que es lo mismo, la era digital ha traído consigo la exigencia de utilizar un nuevo modelo, una nueva plataforma de entrenamiento mental para que la toma de decisiones se haga ahora más que nunca de una manera exitosa, ágil y eficiente. ¿Y cómo lo hacemos? Preguntaron en la sala… Con las herramientas que nos proporciona el neuroplanning.

“A través de una serie de técnicas que impulsan la creatividad, la agilidad mental, y como no, un poco de diversión, y que todos podemos poner en práctica ganamos terreno en el ámbito de la planificación y la toma de decisiones”, explicaba Patricia. Y tras una breve contextualización teórica sobre de dónde viene y qué aporta el neuroplanning, la ponente animó a los asistentes a unirse en pequeños grupos con la finalidad de, entre todos, aprender las tres metodologías que, para Patricia, sirven al neuroplanning.

El primer ejercicio práctico nos trasladó al mundo hipotético en el que dos grandes empresas, escogidas al azar por los asistentes, pueden llegar a “interactuar” y cómo esas conexiones pueden “hacernos ver lo que de otra manera no veíamos, ayudándonos a desarrollar alternativas trabajando codo con codo con la incertidumbre”, explicaba Patricia. Para ello utilizamos la técnica de los escenarios excluyentes.

Tras minutos de brainstorming y creatividad grupal sobre el futuro hipotético pero posible del caso planteado, Patricia cerraba la sesión con otra de las prácticas que entrenan al cerebro para que sea rápido, ágil y consecuente en la toma de decisiones. En esta ocasión, los asistentes debatieron en equipos, siendo la base las reglas del “juego” planteado por la invitada, sobre las posibles soluciones y alternativas a un asunto de máxima actualidad y controvertido a nivel mundial: el cambio climático. En este caso, la técnica de neuroplanning utilizada fue la de los micromundos.

¿Conseguirían los participantes ofrecer alternativas antes de que el cronómetro llegara a cero? Algunas propuestas más que interesantes salieron en el breve tiempo que nos quedaba antes de dar por concluida la sesión, pero ¡solo la práctica y el entrenamiento constante del cerebro nos dará la velocidad y agilidad que el mundo nos demanda!

Y tú, ¿tienes algún truco para pensar de forma rápida y tomar decisiones adecuadas? Si quieres saber todo lo que aprendimos durante la sesión, no dudes en acceder a nuestra Know Box para descargarte la presentación de la sesión y ver la entrevista donde la ponente nos dejó alguna de las claves planteadas. Y no olvides que nuestra próxima sesión que se celebrará el martes 5 de noviembre ¿Te lo vas a perder?

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