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Para el invitado del último Encuentro Innova&acción, las métricas al servicio de la innovación son una potente herramienta para evaluar con rigor los riesgos, y para “jugar” con la incertidumbre que genera la propia puesta en práctica de proyectos de innovación.

El mundo necesita innovación, pero el contexto actual parece no estar igualmente comprometido con la causa.

Si bien sabemos que sin un aporte innovador la supervivencia de muchas empresas está más que comprometida, las organizaciones continúan midiendo sus rendimientos con tradicionales, e incluso obsoletos, esquemas de gestión y financiación.

Esto genera una de las principales barreras a las que se enfrentan los departamentos profesionales e incluso organizaciones enteras que trabajan en proyectos de innovación: “la falta de confianza de la alta dirección de la empresa y/o de los inversores. Porque cuando se carece de datos, la alta dirección no compra ideas, lo que deriva, a su vez, en una falta de seguridad a la hora de poder probar y fallar”, explicaba Rafael Chaves.

Dicho de otro modo, la única forma de demostrar la aportación de valor que supone una innovación es utilizar métricas.

“Solo superando los obstáculos previos a la innovación conseguiremos llegar a ella y entender que la innovación necesita del fallo y error” y solo la medición permitirá innovar al posibilitar el cálculo de riesgos y la gestión de la incertidumbre y, por tanto, al generar confianza.

Algunas de las barreras a la innovación planteadas durante el encuentro fueron:

  • Las tradicionales políticas corporativas y el contexto político cambiante.
  • Los presupuestos tradicionales diseñados para maximizar beneficios.
  • Las forma de ejecución de los procesos frente a la forma que necesitan los propios procesos de innovación.
  • La medición de la innovación con los KPIs tradicionales basados en costes y ventas, cuando la innovación lo que ofrece son resultados post facto.
  • El ego y la mentalidad que no comprende las claves de cualquier innovación y la necesidad de salir al mercado lo antes posible para probar, corregir, testear otra vez…

Midiendo la innovación

Y tras examinar a fondo los obstáculos que encuentra la innovación, pasamos a un breve pero detallado repaso sobre proyectos innovadores de todo el mundo que fracasaron por no contar con las métricas adecuadas que ayudasen a comprender el nivel de riesgo y a gestionar con eficacia la incertidumbre. “Por ejemplo, y en mi propia experiencia, puedo decir que es un error basar la innovación en la demanda, o centrarse exclusivamente en tu producto y no en tu cliente”, contaba Rafael.

Después, nos pusimos manos a las métricas para absorber el conocimiento y entender las herramientas que pueden permitirnos medir la innovación desde la perspectiva del riesgo.

Divididos en equipos de trabajo, y con instrucciones claras sobre la misión de cada uno de los diferentes “negocios” sobre los que debía medirse la innovación, los asistentes empezaron a calcular… Para ello utilizaron los indicadores y el modelo Excel facilitado por Rafael para calcular en todo momento el riesgo para la inversión, y ganar agilidad aumentando la capacidad de reacción frente a resultados inesperados, …

Desvelando algunas conclusiones que pudieron obtenerse tras el trabajo realizado:

  • La innovación corporativa no puede basarse únicamente en la maximización del beneficio. Si debemos innovar, debemos entender que habrá cuestiones que no ofrezcan un retorno de la inversión, pero si otras ventajas. Para cambiar esta mentalidad, debemos trabajar la innovación desde la gestión del riesgo y con medición.
  • Es importante establecer un presupuesto separado del general para innovación.
  • Dividir un gran proyecto en múltiples pequeños proyectos es una buena opción en términos de medición.
  • Es importante encontrar fórmulas como The Ladder of Proof -muy utilizadas por las startups– que nos ayuden a “vender nuestra idea” sin tener aún algo tangible a la venta a la hora de encontrar financiación. Esto aplica dentro y fuera de la propia organización.
  • No perder de vista que el cliente debe situarse en el centro.
  • La innovación exige velocidad. A mayor número de pruebas, validaciones y, sobre todo, invalidaciones, menor será el riesgo. El tiempo es también una variable que entra en juego.

A continuación, te dejamos un extracto de la entrevista que realizamos a Rafael Chaves tras el Encuentro del pasado viernes.

Si eres miembro de Innova&acción, accede aquí a Atacama para visualizar la entrevista completa y acceder a la presentación de la sesión.

El próximo Encuentro Innova&acción será el viernes 18 de diciembre y en él exploraremos el arte como aliado para hacer innovación. ¡Te esperamos!

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