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“Los analfabetos del siglo XXI no serán quienes no sepan leer o escribir, sino los que no sean capaces de aprender, desaprender y reaprender”, Alvin Tofler

Hace tan solo unas décadas aquello que aprendíamos (conocimientos, técnicas, herramientas…) durante los 4, 5 o 6 años que pasábamos en la Universidad era la base sobre la que iba a sustentarse toda nuestra carrera profesional. Hoy en día esta premisa ha quedado totalmente obsoleta. Los profesionales, sino quieren perder competitividad y atractivo, deben ir ajustando sus conocimientos y habilidades a las necesidades coyunturales de un mercado en constante evolución.

Nos enfrentamos pues a un nuevo paradigma educativo, el lifelong learning o aprendizaje a lo largo de la vida.

Definiendo el lifelong learning

El término lifelong learning o aprendizaje a lo largo de la vida se refiere a la educación que se cursa a la par y posteriormente a los estudios reglados (formación obligatoria, secundaria, formación profesional, grados universitarios, masters, etc.) y comprende todas las actividades de aprendizaje que realiza un individuo para mejorar sus competencias personales, cívicas, sociales y de empleabilidad.

Su principal diferencia con la educación tradicional que recibimos en escuelas y universidades es que se trata de una formación voluntaria y electiva y su meta principal es la mejora continua.

El lifelong learning además puede desarrollarse de formas muy variadas. Podríamos decir que tiene distintas ramas o variantes:

  • Formal. En esta categoría entrarían, por ejemplo, los cursos y programas de especialización de conocimientos o sobre una determinada herramienta o metodología. Se trata de programas formativos con un principio y un fin y generalmente son presenciales.
  • Autodirigido. Aquí entrarían los cursos online que no están atados a una agenda y que el alumno puede ir completando a su ritmo, los MOOC, talleres o tutoriales de instituciones educativas o profesionales certificados.
  • Profesional. Sería todo aquello que aprendemos durante el ejercicio de nuestra labor profesional. Es la didáctica pasiva que se da cuando debemos enfrentarnos a un conflicto, desarrollar un proyecto, realizar un informe o exponer los resultados de un informe ante los demás. Además hay empresas como Google y Microsoft que dan libertad a sus trabajadores para que exploren y experimenten durante su jornada laboral en iniciativas acordes con sus intereses y que , por ejemplo, permiten que sus empleados utilicen el 20 % de su semana en proyectos e intereses no necesariamente ligados a su rol en la compañía.
  • Personal. Está ligado al interés que una persona toma por gusto más que por necesidad. Los individuos activos bajo esta forma de aprendizaje pueden buscar medios formales o informales para desarrollarlo.
  • Indirecto. Es el conocimiento que se genera a partir de la experiencia humana. El aprendizaje indirecto se dispara en situaciones casuales como las conversaciones, los debates, las relaciones interpersonales, o los viajes, entre otros.
  • Informal o libre. Sería en gran parte la formación autodidacta: tutoriales de Youtube,  artículos, ensayo y error. Las posibilidades son muy amplias, gracias a todas las maneras que tenemos de aprender a nuestro gusto hoy en día.

Beneficios del lifelong learning

Los beneficios del lifelong learning para los profesionales son claros. Veamos algunos de ellos:

  • Mejora de la productividad y la eficiencia a la hora de desarrollar su labor. Lo que repercute positivamente en el grado de satisfacción y motivación.
  • Aumento de la creatividad y la capacidad de disrupción
  • Incremento de las posibilidades de crecer profesionalmente. Perfil más atractivo en el mercado laboral.
  • Mejora de la capacidad de adaptación.

En cuanto a las empresas, una apuesta decidida por el lifelong learning de sus profesionales, podría beneficiarle en:

  • Un aumento de la productividad.
  • Mejora de la competitividad puesto que la empresa está al día y tiene las herramientas y los conocimientos necesarios para anticiparse y ofrecer al mercado aquello que demanda.
  • Especialización, lo que redundará muy probablemente en una mayor rentabilidad.
  • Mejora de la imagen y percepción de la marca, tanto de cara a los clientes como de cara a posibles colaboradores, empleados, partners…

Conclusiones

En definitiva podemos decir que:

En clave profesional, la formación y el aprendizaje a lo largo de la vida, es una forma de no quedar “descolgados” del mercado laboral y que nuestro perfil siga siendo atractivo en un mercado en constante evolución y cambio.

A nivel personal, es más una actitud y la voluntad de tener una vida activa, plena y consciente.

A nivel empresarial, el reto está en facilitar, promover e incentivar en sus profesionales la formación a lo largo de la vida, algo que redundará en el beneficio de todos.  En Blue red tenemos, para ello, un amplio programa formativo, centrado en habilidades y competencias transversales, que ofrecemos tanto en programas al uso como en formato in company. Además hemos desarrollado una serie de programas específicos para empresas con los que estas pueden desarrollar las competencias clave para crecer en el contecto actual.

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