“¿Podéis deletrear la palabra ‘Washington’ al revés (y sin mirarla)?” “Si”. “Claro”. “Seguro” … Se escuchaba por la sala… Pero en cuanto la palabra dejó de ser visible en la pantalla, las dudas y titubeos aparecieron. “Algo que parece sencillo, no lo es tanto”.

Así arrancaba la sesión del Club de Desarrollo Personal y Liderazgo de febrero en la que los asistentes pudieron comprobar, en primera persona, cómo el entrenamiento cognitivo mejora, y mucho, las capacidades y habilidades de nuestro cerebro al generar muchas más conexiones neuronales que de otra forma no conseguiríamos.

Teresa Alonso, la invitada del mes, empezaba la sesión recordando una frase del Premio Nobel Ramón y Cajal que define muy bien la lección que aprendimos ayer y que es tan importante para nuestro desarrollo personal y profesional: “Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro”.

“Si se lo propone”. Esto quiere decir que, aunque cada uno tenemos unas habilidades más o menos desarrolladas, todos, con esfuerzo, constancia y dedicación, podemos mejorar nuestras capacidades cerebrales. “Salvando las distancias -porque el cerebro no es un músculo- gracias al entrenamiento cognitivo podemos mejorar nuestras capacidades mentales igual que cuando vamos al gimnasio mejoramos nuestra forma física”.

Es más. Ahora que la ciencia ha podido demostrar la plasticidad del cerebro, su entrenamiento será útil a cualquier edad pues “también sabemos que las conexiones que se producen no desaparecen. Sin embargo, si dejamos de entrenar el bíceps durante un tiempo, su musculatura se reducirá, y esto, con el cerebro no ocurre”. Y algo importante a señalar aquí es que el entrenamiento cognitivo es válido en cerebros sanos, no solo en aquellas personas con algún tipo de diagnóstico.

Y tras esta introducción, nos adentramos el mundo de los “neuromitos”, pero para desmontarlos. Uno de los más llamativos es que usamos solo el 10% de nuestro cerebro, o que con la edad nos cuesta más aprender. “En este caso, lo que nos ocurre a cierta edad es que tenemos muchas cosas en la cabeza, cuestiones que nos distraen y de ahí que nuestro aprendizaje, respecto al de un niño que invierte mucho más tiempo y dedicación, es más lento”, explicaba Teresa. Y repasamos otros muchos mitos…

Cómo entrenar el cerebro

Si algo bueno tiene el cerebro es que es un órgano que se reeduca rápido, o muy rápido si se entrena como corresponde, es decir, bajo la tutela de profesionales que establecen un plan y unos objetivos a corto, medio y largo plazo en función de las condiciones y necesidades de cada persona. “Como ocurre con el cuerpo, es un entrenamiento que

Entrenado debidamente obtendremos resultados que demuestran esa capacidad cerebral para mejorar “las siete habilidades cognitivas más importantes que trabajamos de forma habitual”:

  • velocidad de procesamiento
  • lógica de razonamiento
  • memoria de trabajo
  • memoria a largo plazo
  • procesamiento auditivo y visual
  • concentración y atención

Pero sin duda, para una mente sana, no solo debemos dedicar tiempo a entrenar estas habilidades fundamentales para nuestro desarrollo personal y profesional, sino que hay otras muchas variables que entran en juego. “Una alimentación saludable, sueño de calidad, la estimulación social, el ejercicio físico… Todo ello ayuda a obtener el máximo rendimiento a nuestro cerebro”, explicaba Teresa mientras repartía entre los asistentes unas hojas con consejos para llevar una vida saludable con información nutricional de alimentos que nutren el cerebro y otras interesantes pautas que todos deberíamos introducir en nuestras rutinas. “El baile, por ejemplo, es uno de los mejores entrenamientos cognitivos que le puedes dar a tu mente”, explicaba Teresa.

Para que no sirve el entrenamiento cognitivo

Ahora bien, el entrenamiento cognitivo no es un tratamiento, no es curativo. No sirve para curar enfermedades neurodegenerativas. “Si bien en los gimnasios mentales se trabaja con cerebros maduros que empiezan a presentar cierto deterioro cognitivo, el entrenamiento cognitivo no cura enfermedades como el párkinson, la demencia o el alzhéimer”. Lo que puede ayudar es a ralentizar, en todo caso, el ritmo de la degeneración. Sin embargo, para lo que sí es beneficioso, por ejemplo, con pacientes que están o han estado bajo un tratamiento oncológico porque les ayuda a mejorar la capacidad de memorizar y de concentrarse que se pierde por la propia quimioterapia.

Tampoco aumenta el coeficiente intelectual. “Es lo único “del cerebro” que no se puede entrenar porque es algo que nos viene impuesto. Pero lo que si podemos hacer entrenando esas habilidades cognitivas es tener un mayor rendimiento de lo que ya tengo”.

Acto seguido, ¡empezamos con los ejercicios! Teresa sacó de su maletín tres elementos: un metrónomo y dos juegos de cartas, uno con números, y otro con formas. “Ahora vamos a empezamos a entrenar vuestros cerebros”.

Ejercicios con palmas y múltiples elementos distractores, memoria visual, la historia de un pirata… Teresa nos demostró así, y nos animó a pensar que con esfuerzo y dedicación podemos mejorar nuestras habilidades mentales y derribar muchos de los “auto prejuicios”, mitos y barreras mentales…

¿Te gustaría adentrarte en el mundo del entrenamiento cognitivo? Nuestra invitada recomienda el libro ‘Cuida tu cerebro, mejora tu vida” del Dr. Álvaro Bilbao 😉

Del mismo modo te recoradamos que en nuestra Know Box puedes encontrar la presentación de Teresa Alonso en el Club, así como la entrevista completa que le realizamos durante su visita y de la que puedes ver un fragmento a continuación.

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