Ya han pasado más de diez años pero seguro que sigue en la mente de la mayoría. Es lo que tienen las campañas publicitarias exitosas, que dejan un mensaje grabado en la memoria del público al que se dirigen, un mensaje que persiste al paso del tiempo. Me refiero a la campaña de BMW en la que aparecía un fragmento de una entrevista realizada a Bruce Lee en 1971, el claim era “no te adaptes a la carretera, sé la carretera” y se basaba en su declaración “be water, my friend”.

Tanto el símil del agua que plantea Bruce Lee en la entrevista como máxima expresión de la adaptabilidad, como la afirmación anterior (minuto 1:36) sobre la incorruptibilidad el agua corriente, nos sirven para representar lo que son y la importancia de las competencias líquidas en el mercado laboral actual… y futuro. Un mercado, un entorno que los anglosajones definen como VUCA (Volatility, Uncertainty, Complexity and Ambiguity). Estas características del entorno de las empresas, esta incertidumbre, falta de estabilidad, complejidad y dificultad de concreción, afecta también a los profesionales que forman sus estructuras. Competencias estáticas y rígidas conforman, por tanto, estructuras rígidas y éstas no son aptas para afrontar entornos VUCA.

Siguiendo con el símil, además de ser flexibles y adaptables (como el agua), si no nos movemos con el cambio y aprendemos a explorar los nuevos entornos (como el agua corriente) corremos serio riesgo de quedar “obsoletos” o estropearnos, profesionalmente hablando, como el agua estancada. La digitalización, o por extensión el avance tecnológico, es uno de los factores coadyuvantes de los entornos VUCA, pero no el único.

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De la misma manera que el agua es capaz de adquirir la forma de su contenedor, y el agua corriente es capaz de encontrar su camino sorteando barreras y obstáculos, un profesional con competencias líquidas tiene la capacidad de mejorar, volver a capacitarse y perfeccionarse continuamente adquiriendo la “forma” que las diversas posiciones que va desarrollando a lo largo de una carrera no lineal requieren para un desempeño sobresaliente. Con lo de “no lineal” nos referimos aquí a que, desde hace un tiempo y en adelante, las carreras profesionales han dejado de ser lineales o predecibles tanto en lo que se refiere a la promoción dentro de una misma empresa, pues uno ya no promociona dentro de la misma área, como en lo que se refiere al cambio, prácticamente obligatorio, de una empresa a otra para seguir creciendo. Es más, la vinculación con las empresas también empieza a volverse líquida y desde hace tiempo también vemos emerger figuras como los “interims” primero o los “knowmads” después con vinculaciones no exclusivas y por proyectos.

Un profesional con competencias líquidas tiene la capacidad de mejorar, volver a capacitarse y perfeccionarse continuamente adquiriendo distintas formas

 El aprendizaje constante

Con las competencias líquidas dejamos atrás el concepto de adaptación al cambio para pasar a ser parte activa de ese cambio. El conocimiento avanza y evoluciona, lo que antes se aceptaba como bueno y verdadero deja de serlo, con la conciencia de que el conocimiento actual no llega para quedarse, solo está de paso mientras nos sirve para adaptarnos mejor a nuestro entorno. Del estado de aprendizaje constante se deriva la identificación de nuevas oportunidades, la posibilidad de explorar nuevas opciones, nuevas formas de crear, de hacer, de comunicar… la innovación. Las empresas que son capaces de integrar el aprendizaje constante en su cultura y en sus procesos y, al mismo tiempo, mantener su eficiencia tiene prácticamente garantizado su éxito.

La resiliencia

En este caso, cuando hablamos de aprendizaje, no solo hablamos de integrar nuevos conocimientos y habilidades, sino de la acumulación de experiencias diversas, positivas y negativas, que conforman profesionales capaces de afrontar la adversidad más allá de la tolerancia a la frustración, convirtiendo dicha adversidad en una nueva fuente de oportunidad para salir de la zona de confort y continuar transformándose.

El emprendimiento y las competencias líquidas

El carácter emprendedor tiene mucho que ver con estas competencias líquidas. Se habla mucho de desarrollar competencias para emprender, pero éstas solo son la base, sobre la que los “emprendedores” deben asentar su aprendizaje constante. Como si de lean startup se tratara, los emprendedores entran en un bucle de sprints competenciales que les hace mejores y más exitosos con cada fracaso. Ese aprendizaje constante forma parte esencial de su motivación por emprender.

Muchas veces nos preguntamos qué diferencia a un emprendedor de un empresario. Podríamos decir que un empresario es un emprendedor que ha alcanzado el éxito, pero probablemente, la mayor diferencia radica en que un emprendedor pondrá más interés en generar nuevos negocios y volver a emprender explorando campos diversos, nuevos retos, nuevos aprendizajes, que en hacer crecer infinitamente un negocio que ya conoce.

Para todos aquellos interesados adquirir las competencias fundamentales para emprender o intraemprender, desde Bluered les proponemos un Programa de Iniciativa Emprendedora de la EOI (Escuela de Organización Industrial) y que impartiremos durante los meses de febrero y marzo con un cuadro docente verdaderamente excepcional.

No te adaptes al cambio, sé el cambio

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