La 49ª edición del World Economic Forum de Davos, la de este 2019, tuvo como título “Globalización 4.0: diseñando una arquitectura global en la era de la Cuarta Revolución Industrial”. Fueron muchos los aspectos medioambientales, geopolíticos o de salud que se abordaron como la necesidad de visibilizar y promover la importancia de la salud mental  o la creciente y preocupante resistencia a los antibióticos que presenta cada vez un mayor porcentaje de la población.

En este artículo, sin embargo, nos vamos a centrar en las conclusiones a las que se llegaron en este Foro Económico Mundial y que están relacionadas con la economía, las empresas y los trabajadores. Concretamente en cómo ven los expertos el futuro del trabajo del que tanto se ha hablado últimamente y sobre el que existe una cierta controversia que podría resumirse en esta cuestión:  ¿Va la inteligencia artificial y la automatización a provocar una pérdida masiva de puestos de trabajo?

Lo cierto es que muchos ciudadanos y empresas piensan en sí mismos como víctimas de la globalización y la tecnología. Y cómo reza el título de esta página para no tener miedo a un cambio es necesario estar “en el asiento del conductor”, es decir, sentir y tener la creencia de que tenemos algo que decir en el proceso.

El futuro del trabajo según los expertos del World Economic Forum de Davos

Si de ser parte activa del cambio se trata, lo mejor que podemos hacer es reflexionar sobre las siguientes cuestiones: ¿Qué pueden hacer las empresas para competir en un mundo como el actual? ¿Qué deben hacer los gobiernos para mejorar las cifras de empleabilidad de sus países? ¿Cómo deben afrontar los trabajadores aquello a lo que se ha denominado la 4ª revolución industrial?

Los expertos de Davos llegaron a las siguientes conclusiones:

Siempre hay que rodearse de gente más inteligente que uno mismo y apoyar a quienes nos rodean para que evolucionen y crezcan

Jack Ma, presidente ejecutivo del todopoderoso Alibaba Group Holding fue profesor antes que ejecutivo y el mismo considera que parte de su éxito cómo líder radica en eso. Un profesor siempre va a tratar de sacar lo mejor de sus pupilos y va a ayudarles para que ofrezcan su mejor versión. Es por ello que los programas de formación in company y los planes de carrera deberían estar más presentes en las empresas y no solo en grandes multinacionales. Por otro lado, a la hora de realizar procesos de selección, se debe abogar siempre por contratar a perfiles punteros sin caer en el miedo a que opaquen al resto del equipo o dejen al descubierto nuestras propias carencias.

Formación, formación y formación: un plan de mejora personal para cada ciudadano

Muy relacionado con el punto anterior. La formación es la única vía para no ser excluido de un mercado laboral en continuo cambio. Y, según los expertos de Davos, este compromiso por la formación y el reciclaje profesional debe ser promovido desde los gobiernos e interiorizado por los trabajadores, como una necesidad. En esta línea hay distintas acciones que ya se están llevando a cabo. Por ejemplo, el gobierno francés cuenta con un programa de reciclaje para empleados de 500 euros al año en el que cada trabajador puede decidir en qué quiere formarse. De forma similar en España, existen los créditos de formación de la Fundación Tripartita, aunque según los datos éstos están bastante infrautilizados. Es por ello, que todos los trabajadores debemos de ser conscientes de la necesidad de elaborarnos nuestros propios planes de mejora personal y que todas las empresas deben de facilitar que sus trabajadores puedan llevarlos a cabo e incentivarles a ello.

Más mujeres deben ocupar puestos técnicos

Básicamente Allen Blue, cofundador de LinkedIn, viene a decirnos que “reclutar a mujeres para roles técnicos hará que las máquinas aprendan de manera más eficiente”. Según Blue, uno de los problemas con los que nos podemos enfrentar a nivel global en un futuro es que gran parte de los algoritmos que rigen el mundo han sido diseñados y construidos por “hombres blancos”.

En definitiva lo que está haciendo el cofundador de LinkedIn con esta afirmación es abogar por la diversidad, de género, pero también de edad, ideologías, etc. Las empresas y los mercados son cada vez más globales y heterogéneos, por tanto, nuestros clientes y consumidores también lo son y a la hora de definir nuestra estrategia no podemos perder esta perspectiva. Y la mejor manera de hacerlo es incorporando diversidad a nuestro equipo de trabajo.

La distinción entre trabajadores de cuello blanco y trabajadores de cuello azul está ya obsoleta

El término trabajador de cuello blanco es la traducción literal de la expresión estadounidense white-collar worker. Se refiere a un profesional con  estudios que realiza tareas cualificadas o creativas y que trabaja en una oficina, en contraste con un trabajador de cuello azul cuya profesión requiere trabajo manual y se aplica a los trabajos desempeñados por obreros en fábricas y talleres. El mercado laboral requiere actualmente a profesionales que estén dispuestos a desarrollar trabajos rutinarios pero que también tengan altura de miras y puedan marcar la diferencia. O dicho de otra manera, profesionales cualificados dispuestos, si las circunstancias lo requieren, a desempeñar labores más mecánicas y menos creativas.

Una apuesta por la integración

Colectivos tradicionalmente invisibles como aquellos que han lidiado con alguna enfermedad mental como la depresión o transtornos de ansiedad o procesos de reinvención a nivel profesional o personal (cambios de rumbo profesional, quiebra de una empresa, emigración), pueden resultar muy útiles en las empresas y no hay que estigmatizarlos. En concreto, John Flint, CEO de HSBC, defendía que aquellas personas que han tenido problemas de salud mental “poseen resilencia y cuentan con una gran cantidad de recursos”.

Si quieres ver el interesantísimo debate del que se han extraído estas (y otras) conclusiones, puedes verlo en este vídeo (en inglés)

 

Atendiendo a las necesidades y características del mercado de trabajo del futuro

Por supuesto no podemos ni debemos olvidarnos de las especificidades del actual mercado de trabajo y sus necesidades. Y toda necesidad se cubre con una serie de habilidades. El propio Foro Económico Mundial ha establecido una serie de habilidades que cobrarán especial relevancia en los próximos años y todas ellas tienen un denominador común: son características muy humanas.

El auge de las habilidades “humanas”                 

Todo aquello que nos diferencia de los robots, nos hará más fuertes en el mercado laboral actual. De hecho desde el Foro Económico Mundial se destacan las siguientes como habilidades clave para el futuro inmediato en el mercado de trabajo:

  • El pensamiento analítico: resumiéndolo mucho, la habilidad de solucionar problemas complejos descomponiéndolos en partes más pequeñas. Si quieres profundizar más sobre este tipo de pensamiento, te recomendamos este artículo que publicamos recientemente en nuestra web.
  • La capacidad de innovación: las personas creativas y que no le temen a los cambios, sino que los promueven, son activos cada vez más importantes en organizaciones de todo tipo.
  • El aprendizaje activo y el compromiso por la mejora continua y la búsqueda de la excelencia: profesionales responsables de su propio aprendizaje en el seno de la organización.
  • La capacidad de sacar partido a las nuevas tecnologías. De nada sirven las tecnologías si no hacemos un uso adecuado de ellas.
  • La inteligencia emocional: el manejo adecuado de las emociones para la toma de decisiones acertadas.
  • La capacidad de liderazgo y de motivar a las personas: es una de las habilidades más disputadas por las organizaciones, por la escasez de profesionales que la poseen.
  • La influencia social: las empresas apuestan cada vez más por personas capaces de ejercer de embajador de marca.
  • Orientación al servicio: Saber anticiparse a las necesidades de los clientes es crucial hoy en día.

Conclusiones

La clave para sobresalir en el actual mercado de trabajo radica en la proactividad, en nuestra capacidad de tomar las riendas de nuestro propio destino y en no dejarnos llevar por los acontecimientos y las circunstancias. Por parte de las empresas quizá el gran reto sería el realizar una apuesta decidida por la diversidad olvidando los prejuicios y los filtros automáticos en los procesos de selección.  Por otro lado, para unos y otros, el reforzar aquellas habilidades que nos hacen más humanos y menos autómatas, tanto a nivel individual como colectivo, nos servirá de gran ayuda en la 4ª Revolución Industrial que se avecina, y de la que hablaremos próximamente en este mismo espacio.

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