En el Club de Desarrollo Personal y Liderazgo de este mes, Ángel Alba desveló algunas de las claves de su libro ‘Manual [Mínimo Viable] de Innovación’ que se presenta como “un manual de instrucciones estilo do-it-yourself” para que cualquier profesional pueda desarrollar las capacidades y procesos necesarios para hacer innovación dentro de la organización.

Partiendo de la base de que la innovación no es una moda, la definición de innovación que el autor utilizó es la de Clayton Christensen: “Las empresas innovadoras están formadas por personas con el ADN innovador y cuentan con procesos que favorecen la aplicación de esos comportamientos”.

Entonces, ¿cómo es una persona con ADN innovador? ¿A qué barreras se enfrenta en la actualidad? ¿Cuáles son los resultados? Para responder a todas estas preguntas, Alba expuso un perfil tipo, Laura, una responsable de proyectos de innovación en su empresa del sector industrial, que nos acompañó durante toda la sesión. “Falta de recursos, de tiempo, de confianza” … son solo algunos de los obstáculos a los que se enfrentan los profesionales de la innovación de forma habitual tras entrevistar y analizar más de 20 empresas. Es más, según Alba, “de entre todas las entrevistas realizadas, el 75% de los profesionales de la innovación son autodidactas, y el 60% de ellos, se buscan sin ayuda la manera para innovar”.

Siguiendo esta línea para definir lo que se podría considerar una persona innovadora, llegamos a una de la pregunta que suele aflorar cuando se habla de este tema: ¿se nace o se hace el innovador? 

Desde el punto de vista del autor, el profesional de la innovación muestra cinco comportamientos básicos, cuatro de los cuales, se pueden aprender y desarrollar: “observar, crear redes, experimentar y cuestionarse las cosas son cuatro capacidades que se aprenden con esfuerzo y dedicación; la que considero innata es el quinto elemento del perfil innovador: la habilidad para poder asociar conceptos”.

La innovación resuelve problemas

“Sin retos definidos, la innovación es pura serendipia”, decía Alba al introducir la segunda parte en la que conocimos esos obstáculos-sprints- con los que lidian a diario los departamentos y profesionales de la innovación, y sobre los cuales las organizaciones que apuesten por innovar de verdad deben reflexionar:

Sprint #1. Proyectos Agile: se necesita una clara gestión de proyectos que permita probar ideas de forma rápida para reducir así riesgos. “Si no hay resultados, los proyectos innovadores se deshinchan”.

Sprint #2. Cartera de innovaciones. En esta parte, los asistentes conocieron cómo se aplican las metodologías ágiles, y cómo debe ser el funnel de innovación.

Sprint #3. Sistema de innovación. Se trata de crear un proceso para innovar pues sin ellos, “la innovación no se puede escalar”. Algunas de las características que debe reunir dicho sistema es que sea sencillo, experimental, abierto, entre otros.

Sprint #4. Cultura innovadora. Si uno de los dos factores para ser una empresa innovadora es tener profesionales innovadores, la cultura se vuelve clave en este proceso.

Como conclusión, un apunte del autor: “Innovar requiere habilidades distintas, ¿por qué no empezar a desarrollarlas?

Ahora os dejamos con un fragmento de la entrevista que le realizamos a Ángel Alba durante su visita al Club. Si quieres ver la entrevista completa así como la presentación de la sesión, accede a nuestra Know Box.

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