Virgilio Giner es Ingeniero Técnico Industrial por la UPV y Diplom-Ingenieur por la Fachhochschule Osnabrück. Ha estado trabajando durante más de 13 años como “Information Security Manager” en la T-Systems (Grupo Deutsche Telekom) en Berlín. Todo comenzó con una beca ERASMUS para ampliar estudios en la Fachhochschule Osnabrück. Ahora ha regresado a Valencia, en esta entrevista nos cuenta su periplo germano y los porqués de su regreso a nuestro país. 

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Cuéntanos cómo empieza todo, ¿cuál fue tu primera experiencia en Alemania?

Siempre me gustó mucho viajar, conocer otras culturas. Cuando apenas tenía 12 años realicé un viaje por Europa con la orquesta donde tocaba que me permitió conocer algunos países como Francia, Italia, Austria, y Alemania. Era un intercambio musical que realizábamos con una orquesta austriaca con la que estábamos hermanados. Ahí fue donde tuve mi primer contacto con el alemán: Guten Morgen! Guten Abend! Quién me iba a decir a mí que un día acabaría sintiendo este idioma casi como propio. También tuve la oportunidad de disfrutar con 17 años de la beca del IVAJ para ir a aprender inglés a Inglaterra durante un verano. Este tipo de experiencias creo que marcan.

Luego, ya en la UPV, donde estudie ingeniería técnica industrial, me concedieron una beca Erasmus para ampliar estudios en la Fachhochschule Osnabrück donde obtuve el título de Diplom-Ingenieur. Ha sido muy importante a la hora de trabajar en Alemania el tener este diploma alemán. Es algo que te abre muchas puertas.

 

Y luego comienzas a trabajar allí…

Una vez finalizados los estudios, tuve la oportunidad de realizar prácticas en T-Mobile, que es la empresa que gestiona la parte de telefonía móvil del Grupo Deutsche Telekom. En mi último año de estudios allí en Alemania me había especializado en el área informática. Pero a pesar de no dominar mucho el idioma, de que me había introducido en un área nueva para mí y que era mi primer trabajo, me sentí muy integrado desde el principio. Quizá uno de los factores que ayudó fue el hecho, de que la empresa estaba en Münster, una ciudad pequeñita y muy manejable. No es lo mismo desenvolverte en una ciudad pequeña que en una gran ciudad alemana como Berlín o Frankfurt, igual que no es lo mismo vivir en Madrid que en Alicante. Además en Alemania no sucede como en España, aquí la mayoría de oportunidades profesionales y de grandes empresas se concentran en Madrid y Barcelona, pero en Alemania es posible trabajar en empresas punteras y en proyectos muy interesantes en ciudades de las que quizá no hayas oído hablar nunca. Instalarse en una ciudad pequeña tiene muchas ventajas desde la agilidad en las gestiones burocráticas a que al haber menos extranjeros aprendes más rápido el idioma y te integras más fácilmente. Evidentemente vivir en Berlín es fascinante, pero para empezar, quizá no sea lo más apropiado.

 

De hecho, ¿luego te trasladaste a Berlín?

Sí, después de un año en Münster, la ciudad se te empieza a quedar pequeña. Pregunté qué posibilidades tenía y me comentaron que la empresa iba a abrir un centro de seguridad en Berlín, solicité el traslado y me lo concedieron.

 

¿Qué pusiste en la balanza en el lado de los pros y de los contras a la hora de decidir establecerte en Alemania?

La verdad es que fue algo que no me planteé demasiado. Las cosas fueron surgiendo y me dejé llevar. En ese momento, lo más importante para mí era desarrollarme profesionalmente, y se me plantearon oportunidades interesantes y las acepté. También era mucho más joven que ahora.

 

¿Qué es lo que más te ha sorprendido de la cultura alemana?

La característica más definitoria de los alemanes es que ellos planifican más a largo plazo. Nosotros vivimos más el día a día. Somos más pasionales. El carácter español tiene muchos puntos positivos, pero creo que está bien que vaya acompañado de una cierta planificación. Cuando los alemanes hacen algo, es porque está todo muy pensado y muy planificado. Y, por lo general, siguen el plan, cuidan que todo se haga y se cumpla tal y como ha sido planificado. De esta forma, se necesita menos energía para gestionar imprevistos, aunque evidentemente éstos son inevitables. También el contexto y la situación económica y empresarial del país es diferente. En España es muy difícil que ahora una empresa piense en el medio y largo plazo. Es difícil tener perspectiva, pero creo que en cierta manera es necesario, porque si no se nos va el día apagando fuegos.

 

¿Y laboralmente?

En Alemania hay diferentes tipos de empresas, cada una con su correspondiente cultura del trabajo. Mi experiencia allí ha sido con una gran multinacional y, he de decir, que cuando estuve en Madrid trabajando me costó muy poco sentirme integrado. Mismas metodologías, mismos procesos, aplicados a otro contexto. Posiblemente haya más diferencias entre el tipo de empresa, ya sea bien una StartUP o una multinacional, que entre países.

Aunque sí que he visto algunas diferencias, quizá por las propias condiciones laborales. En mi empresa por ejemplo, trabajábamos en despachos cerrados junto a un compañero, en España se tiende más a trabajar en espacios abiertos. Las empresas en España son más sociales, los trabajadores se comunican más entre ellos, hay más cercanía. Esto es bueno para algunas cosas, pero en este tipo de ambientes es más difícil concentrarse, se producen más interrupciones.

 

Cuéntanos más sobre tu estancia en Madrid, ¿fue esta la primera vez que trabajaste en España?

Sí, mi primera experiencia profesional en España fue el año pasado. Tuve la oportunidad de venir a Madrid durante 6 meses a trabajar en un proyecto dentro de la misma compañía. Fue una experiencia muy interesante que me ayudó a eliminar algunos prejuicios. Aquí se trabaja de otra manera, pero también mucho y muy bien. Creo que somos mejor de lo que pensamos y tenemos que crear posibilidades para poder experimentarlo.

 

¿Están bien valorados los profesionales españoles en Alemania? ¿Qué opinión tienen allí sobre nuestra crisis?

Yo empecé a trabajar allí en el 99 y la percepción que tienen de España y de los profesionales españoles ha cambiado mucho. Lo que ha sucedido en nuestro país últimamente no nos ha ayudado. A pesar de todo, creo que no dejan de ser prejuicios y que una de las tareas que tiene uno cuando va a un país extranjero es precisamente romper esos prejuicios y demostrar que el hecho de ser español no significa nada, que cada uno es un caso particular.

 

Ahora, estas de nuevo en España, ¿qué ha motivado esta decisión?

Después de 15 años en Alemania, el cuerpo me pedía hacer una PAUSA, evaluar lo vivido y pensar en qué dirección quiero dar el próximo paso. He vivido muchas experiencias y ahora tocaba pensar en lo que me había ido bien y en lo que se puede mejorar. Llevo tiempo preparando el camino para volver, no ha sido algo improvisado y, por tanto, factores como la crisis en España no han sido decisivos para mí a la hora de tomar esta decisión.

 

¿A qué te dedicas actualmente?

Ahora estoy en pleno proceso de re-organización. Todavía no sé exactamente en qué dirección será el próximo paso pero si me gustaría seguir conectando realidades. El tema de la Educación y la Seguridad Informática me interesan mucho.

 

¿Qué perspectivas profesionales ves en España?

Depende mucho de las circunstancias personales de cada uno. Todos los días salen ofertas, pero no de todos los perfiles. Entonces tenemos dos opciones: ir completando nuestro perfil para que se asemeje a lo que se demanda (este camino puede implicar, por ejemplo, marcharse al extranjero un par de años para mejorar los idiomas o continuar formándose) u optar por el emprendedurismo. Considero que es importante no poner en foco en lo que no hay sino centrarse en lo que hay y, a partir de ahí, construir tu camino.

Las cosas han cambiado mucho, pero no todo es para mal. Por ejemplo, cuando yo me marché a Alemania era mucho más difícil salir de lo que lo es ahora. Han surgido muchas asociaciones que pueden ayudarte, que conectan España con Alemania (o cualquier otro país), hay infinidad de información en la web, hay muchas experiencias acumuladas que nos pueden servir. Cuando decides irte al extranjero, es muy importante que te informes bien de los pasos a seguir: hablar con gente que esté trabajando allí, buscar asociaciones…

 

¿Volverías a irte fuera, a Alemania o a otro lugar si en España las circunstancias no mejoran?

He estado yendo bastante estos últimos meses por cuestiones burocráticas y la verdad es que lo disfruto mucho. Ahora mismo es la ciudad del mundo donde tengo más amigos y allí me siento como en casa. La verdad es que no me importaría volver a trasladarme, aunque quizá buscaría otro lugar.

Pero en realidad, creo que, en mi caso, no se trata tanto de elegir entre una u otra, si me marcho o me quedo, si es mejor allí o aquí, sino de integrar y conectar las dos realidades. En los dos países hay cosas maravillosas y los dos podrían aprender mucho el uno del otro. Se necesita cada vez más a gente que sepa conectar lo bueno de cada lugar. Eso es en realidad lo que más me apetece ahora.

 

¿Qué consejos darías a los jóvenes que se están planteando una experiencia profesional ante la falta de perspectivas en nuestro país?

Lo importante sería que se lo planifiquen bien, que se lo planteen como un proyecto y lo gestionen como tal. Que definan diferentes fases de implementación, objetivos, momentos de evaluación…Y si se lo pueden permitir, que sea como un proyecto a largo plazo, como a dos años vista. Hay que ir dando pasos e ir disfrutando de cada uno de esos pasos. Planteándotelo de esta forma también se desdramatiza el hecho de irte fuera, dos años en la vida de una persona no son nada. Y además hay cosas que requieren tiempo: aprender el idioma, integrarte, sentirte realmente a gusto en la sociedad que te acoge. Hay que darse tiempo para las cosas.

Otro consejo, es que tengan claras cuáles son sus prioridades. En estos momentos no puede ser todo. Debemos hacer una lista con lo que es más importante para nosotros. A lo mejor no es posible ir a una ciudad como Berlín que es fascinante y encontrar un trabajo que nos llene. A lo mejor esa opción la tenemos en una ciudad pequeña que no es tan atractiva. En este caso debemos decidir si es prioritario para nosotros desarrollarnos profesionalmente o si lo que queremos es tener una experiencia vital interesante.

Y también, que estén donde estén, que intenten aplicar el conocimiento que vayan adquiriendo. Hoy en día más importante que saber, es saber hacer, y eso sólo se aprende con la práctica. Que aprovechen las oportunidades del mundo tecnológico para acumular experiencias. La semana pasada me hablaban de una plataforma (coursolve.org) que te permite como estudiante participar en proyectos reales de grandes empresas a nivel internacional. Eso me parece muy interesante profesionalmente, además de que te permite relacionarte con gente de todo el mundo.