Cuando como cada semana nos planteamos cuál sería el contenido de nuestro boletín y qué nuevos contenidos queríamos compartir en Polivalencia, se nos ocurrió introducir un tema muy importante y que, en aras de lo políticamente correcto, no siempre se trata públicamente: el tema de los valores que están implícitos y condicionan nuestra toma de decisiones.

Sin embargo, al iniciar la búsqueda bibliográfica, comentarlo con distintas personas e incorporar algunas de las actividades que, durante esta semana se han desarrollado en la Asociación, nos dimos cuenta de la complejidad de tratar este tema que ya abordan no sólo filósofos, teólogos, sociólogos y otros, sino incluso, economistas.

Como bien sabemos, no existe una lista única de valores. Ni siquiera una lista “correcta o incorrecta” de los mismos, que puede ser más o menos parecida en grupos similares pero incluso, en estos, varían en importancia y prelación. A riesgo de caer en un absoluto relativismo, que para nada es el objetivo de este artículo, ni siquiera existe una única percepción de la realidad.

En estos momentos se está hablando mucho de la felicidad, la autorrealización, disfrutar el presente, dada la dificultad de prever el futuro. Sin embargo, ¿es esto real? Parece fácil hablar de autorrealización profesional cuando uno piensa en artistas, arquitectos, incluso profesores, sin embargo, cuesta un poco más, cuando se trata de personal de una cadena de montaje o de administración de una empresa, ¿o no?

Recientemente, nos han recomendado (a través de las redes sociales, ¿cómo no?) un video sobre el trabajo, la vida y la felicidad y, como vosotros veréis, las percepciones de la realidad condicionan estos planteamientos pero, en ningún caso me atrevería a señalar cuál es la más adecuada, cuál es la que se debe elegir ¿o sí?

 

 

Pensar en el futuro puede impedirte disfrutar el presente, pero sin cierta planificación de futuro, sin cierto rumbo es posible que no lleguemos a ningún puerto. En cualquier caso, la realidad es que no existen reglas mágicas, ni siquiera a la hora de decidir sobre qué y cómo decidir ¿cuál es la vuestra?