La ciudad perfecta no existe, ni probablemente exista nunca. Sin embargo, gobernantes, empresarios y ciudadanos de todo el mundo se afanan en dotar a sus ciudades de inteligencia, y es que las Smart cities o ciudades inteligentes son el futuro o, al menos, son tendencia.

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¿Pero que define a una ciudad como inteligente? Probablemente si hay dos características que definan esta nueva tipología de ciudades son la tecnología y la sostenibilidad. Aunque personalmente, me gusta mucho la definición que hace el IESE hace de las Smart cities en su informe Cities on Motion: las ciudades más inteligentes son las que ofrecen una mayor calidad de vida a sus ciudadanos con los recursos de los que disponen. Y, para hacer esto, es fundamental que las ciudades comiencen a tener una estrategia, una correcta planificación. Una ciudad debe ser consciente de sus fortalezas y sus carencias y tener una visión clara de lo que quiere ser. Solo así podrá establecer prioridades y destinar los recursos necesarios para cumplir sus objetivos. Cada ciudad, tiene o debería de tener, su propia personalidad. Su propia imagen. Su propia marca. La receta del éxito es distinta en cada urbe. Es lo que se ha llamado el City Branding.

Por tanto la inteligencia de las ciudades no debe medirse solo por acciones aisladas como una gestión lumínica eficiente o que existan sensores para indicar las plazas libres de aparcamiento (ambos elementos muy comunes cuando se habla de smart cities) sino que tienen que valorarse otros aspectos como los niveles de contaminación, el índice de criminalidad, la facilidad para abrir un negocio, los casos de corrupción existentes o las rutas aéreas que conectan la ciudad con el resto del mundo, por poner algunos ejemplos.

El ranking Cities on Motion analiza un total de 148 ciudades de todo el mundo con un total de 72 indicadores, recogidos y publicados por distintas entidades e informes como el Banco Mundial, Numbeo, Global Entrepreneurship Monitor, Innovation Cities Program, Euromonitor, 2thinknow o sighstmap, una página de google que muestra cuáles son las ciudades más fotografiadas del mundo (Barcelona, es la tercera en ranking).

Para comprender mejor este tipo de rankings, vamos a analizar las diez dimensiones en las que se han tenido en cuenta en el índice Cities on Motion, y que suelen ser recurrentes en la mayoría de rankings, aunque cada uno evidentemente tiene su propia metodología y escoge los indicadores que considera más acertados.

 

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En Cities on Motion se miden 10 dimensiones fundamentales de la ciudad:

  • El Capital Humano. Una ciudad inteligente debe ser capaz de atraer y retener talento, crear planes para mejorar la educación, e impulsar la creatividad y la investigación.
  • Cohesión social. La preocupación por el entorno social de la ciudad requiere el análisis de factores como la inmigración, el desarrollo de las comunidades, el cuidado de los mayores, la eficacia del sistema de salud y la seguridad e inclusión ciudadana.
  • Economía. Esta dimensión incluye todos aquellos aspectos que promueven el desarrollo económico de un territorio: planes de promoción económica local, planes de transición, planes industriales estratégicos y generación de clústeres, innovación e iniciativas emprendedoras.
  • Gestión pública. Acciones destinadas a mejorar la eficiencia de la Administración, incluyendo el diseño de nuevos modelos organizativos y de gestión. En este apartado se abren grandes  oportunidades para la iniciativa privada, que puede aportar una mayor eficiencia.
  • Gobernanza. El ciudadano es el punto de encuentro para solucionar todos los retos que afrontan las ciudades. Por ello, deben  tenerse en cuenta factores como el nivel de participación ciudadana; la capacidad de las autoridades para involucrar a los líderes empresariales y agentes locales, y la  aplicación de planes de gobierno electrónico.
  • Movilidad y transporte. En este ámbito dos de los grandes retos para el futuro son facilitar los desplazamientos por las ciudades, muchas veces de grandes dimensiones, y facilitar el acceso a los servicios públicos.
  • Medioambiente. En esta dimensión los siguientes factores son imprescindibles para la ciudad: la mejora de la sostenibilidad medioambiental a través de planes anticontaminación, el apoyo a los edificios ecológicos y las energías alternativas, una gestión eficiente del agua, y políticas que ayuden a contrarrestar los efectos del cambio climático.
  • Planificación urbana.  Para mejorar la habitabilidad de cualquier territorio, es  necesario tener en cuenta los planes maestros locales y  el diseño de zonas verdes y espacios de uso público, así como apostar por un crecimiento inteligente. Los nuevos métodos de urbanismo deben centrarse en crear ciudades compactas, bien conectadas y con servicios públicos accesibles.
  • Proyección internacional. Las ciudades que quieran progresar deben conseguir un  lugar privilegiado en el mundo. Mantener la proyección global pasa por mejorar la marca de la ciudad y su reconocimiento internacional a través de planes turísticos estratégicos, atracción de inversión extranjera y representación en el exterior.
  • Tecnología. Aunque no sólo de la tecnología viven las ciudades, las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) son parte de la espina dorsal de cualquier sociedad que quiera llamarse inteligente.

¿Y qué resultados ha obtenido Valencia en este ranking? ¿Y Madrid? ¿Y Múnich? A continuación os mostramos “las notas”  que las tres ciudades que, hasta la fecha, conforman Blue red han obtenido en este 2015.

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Pues lo cierto es que Múnich sale mucho mejor parada que Madrid y Valencia. No en vano tiene un meritorio 10 puesto en el ranking general, al ser una ciudad bastante equilibrada. Sin embargo, Madrid (puesto 35) y Valencia (puesto 73) tienen gráficos mucho más desiguales destancando en ámbitos como el medioambiente y la movilidad y suspendiendo en áreas como la economía o la gestión pública.

 

Otros rankings

  • 2015 Quality of living ranking de MERCER. Múnich aparece en el 4º puesto de este ranking y Madrid en el 51, mientras que Valencia no aparece entre las ciudades estudiadas. Aquí puedes conocer un poco más sobre la metodología y los indicadores tenidos en cuenta en este ranking.
  • The Saffron European City Brand Barometer. Este ranking evalúa precisamente el potencial de la marca de las ciudades europeas. En él Múnich ocupa el tercer puesto con una puntuación de 86, Madrid se halla en el 7 puesto con 75 puntos y Valencia en el puesto 20 con 63 puntos.
  • Ranking Cities of Opportunity de PwC. En este ranking se miden 10 variables: capital intelectual, preparación tecnológica, acceso a la ciudad, transportes e infraestructuras, salud y seguridad, sostenibilidad, habitabilidad, liderazgo económico, facilidad para hacer negocios y costes. Madrid aparece en mitad de la tabla, en el puesto 16 de 30. Múnich y Valencia no están contempladas. Por otro lado, PwC ha creado una aplicación en la que puedes hacer comparativas de ciudades y nuevos rankings teniendo en cuenta otros indicadores.

 

¿Qué queremos ser los valencianos “de mayores”?

Como hemos visto a lo largo del artículo, las ciudades tienen a su alcance infinidad de recursos e indicadores para medir su potencial y su evolución en el arduo camino de convertirse en aquello que quieren ser. Pero quizá, lo más complicado sea precisamente eso, saber qué es lo quieren ser.

 

En el Informe “Valencia ciudad inteligente”, elaborado por el Instituto de Investigaciones Económicas (IVIE) y publicado por la Fundación InnDEA Valencia, es un reflejo de lo que se pretende que sea Valencia en un futuro próximo. ¿Y tú, qué opinas? ¿Estás de acuerdo con esta idea de ciudad?