Seguro que recientemente has escuchado, o incluso utilizado, términos como smart city, smartphones, smart tv, smart citizens, smart grid o conceptos como los de casas inteligentes o coches sin conductor. Añadir el adjetivo smart o inteligente a cualquier cosa está de moda. Incluso hay expertos que afirman que estamos asistiendo a la tercera revolución industrial, también conocida como la revolución de la inteligencia.

[Img #3860]

El concepto de la revolución de la inteligencia ha sido acuñado por el sociólogo y economista estadounidense Jeremy Rifkin y nace de la constatación de que a lo largo de la historia, las mayores transformaciones económicas y sociales ocurren cuando convergen el auge de nuevas tecnologías de la comunicación con nuevos sistemas de energía. Así sucedió en la primera revolución industrial (democratización de la cultura gracias a la imprenta y máquina de vapor) y en la segunda (sistemas de comunicación eléctricos y energía procedente de los combustibles fósiles).

Según esta teoría la confluencia en el S. XXI de Internet y de las energías renovables van a implicar cambios tan drásticos en nuestra sociedad y en nuestra economía que podríamos hablar de una nueva revolución Industrial

 

Los pilares de la Tercera Revolución Industrial

Según Rifkin los cinco pilares de la Tercera Revolución Industrial son:

  • Transición hacia las energías renovables.
  • Transformación del parque de edificios en microcentrales eléctricas que recojan y reaprovechen in situ las energías renovables.
  • Despliegue de sistemas de almacenaje energético que permitan paliar la intermitencia de las energías renovables.
  •  Uso de la tecnología para crear una red que permita que se puedan compartir/vender los excedentes de energía.
  • Transición de la actual flota de transporte hacia vehículos de motor eléctrico.

Ante este nuevo panorama afirma que además surgirán nuevos negocios y empleos. Incluso nuestro concepto de empresa, poder y política cambiará. La tercera revolución industrial requiere de descentralización, transparencia, apertura y colaboración y su desarrollo implicará que evolucione nuestra forma de dirigir empresas, de educar, etc.

[Img #3861]Smart cities y Smart grids, transformando la sociedad

Si atendemos a los pilares que Rifkin ha detallado sobre la Tercera Revolución Industrial, vemos que las ciudades, compuestas por edificios y sistemas de transporte inteligentes y sostenibles; y la tecnología y las redes inteligentes de abastecimiento de energía son las líneas maestras del nuevo orden económico y social.

Muchas Universidades, Ayuntamientos y empresas parecen estar de acuerdo con estas premisas, puesto que se han iniciado por todo el mundo proyectos en esta línea.

Un ejemplo sería la ciudad surcoreana Songdo, que ocupara un total seis kilómetros cuadrados y que está siendo construida desde cero ganando terreno al mar. La multinacional Cisco es la compañía tecnológica que está detrás del proyecto y se está encargado de llenar cada edificio, objeto y esquina de sensores, fibra óptica y líneas de comunicación. La ciudad tendrá de una sala central de operaciones que será el “cerebro” de todo. Songdo será una “ciudad ubicua”, donde todos los sistemas tecnológicos de tráfico, edificios, hospitales… estarán conectados entre sí. Tendrá rascacielos inteligentes, viviendas ecológicas y un enorme parque inspirado en el Central Park de Manhattan. El 40% de los edificios serán certificados como verdes. La ciudad emitirá un tercio menos de CO2 en comparación con otras grandes localidades.

Otro buen ejemplo lo tenemos mucho más cerca. Málaga encabeza desde 2009 un proyecto de smart grid pionero en el mundo. Para ello se han instalado en domicilios, industrias y oficinas de la Playa de la Misericordia (con un total de 12.000 clientes), sistemas de generación energética basados en fuentes renovables para que los usuarios puedan producir su propia energía y puedan almacenar la energía sobrante en baterías. Este excedente energético puede ser posteriormente reutilizado por otros usuarios o servir para el alumbrado y el transporte público. Se trata de una apuesta por un uso racional y ecoeficiente de la energía que incluye contadores eléctricos del consumo y sistemas avanzados de telecomunicación y telecontrol para optimizar la red de distribución y potenciar a su vez la calidad del servicio. En los 5 años que este proyecto lleva en marcha se ha logrado evitar la emisión de 4.500 toneladas de C02 a la atmosfera y se ha logrado un ahorro de más del 25% en el consumo eléctrico general de la zona.

La inteligencia de las cosas más cotidianas

A la hora de hablar de la inteligencia de las cosas, no sólo encontramos grandes proyectos sino que también existen pequeñas innovaciones que tratan de dotar a los objetos más cotidianos de inteligencia: lavadoras que se controlan a través del teléfono, inteligente por supuesto; hornos que son capaces de almacenar recetas; neveras que te informan de lo que contienen y de lo que les falta o que son capaces de adaptar su temperatura al tipo de alimento que albergan; pulseras que recogen tus constantes vitales y te ayudan a llevar un mejor control sobre tu salud…