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Si esto guarda relación con la crisis, Darwin tenía razón cuando, en 1859 publicó aquello de que las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más inteligentes, sino aquellas que se adaptan mejor al cambio.

A todo ello, debemos añadirle que, aun cuando el ser humano, por naturaleza, se resiste al cambio, no hay mejor momento para que éste sea posible, que el de una situación de crisis – esta vez sí, en el sentido más negativo de la palabra. El motivo es que, en tiempos de bonanza, nadie está dispuesto a hacer el esfuerzo que el cambio supone, pues como alguna vez se ha oído a algún directivo: si haciéndolo mal me va estupendamente, ¿para qué voy a hacerlo mejor?

Las nuevas ideas son esenciales

Son muchos los elementos necesarios para hacer un cambio adecuado pero hay dos esenciales: las nuevas ideas y la superación de la fase de duelo y, en ambos casos, nos queda camino para recorrer.

En el primer caso, para hacer un cambio adecuado, las nuevas ideas son esenciales. Si no conocemos otras perspectivas, otros puntos de vista, no desearemos el cambio, ya que, como señalaba Hannibal Lecter en “El Silencio de los Corderos”, “solo se desea lo que se conoce”.

Muchas veces esas nuevas ideas no entran en las empresas porque lo urgente no nos permite dedicarnos a lo importante y, aunque esta frase es muy conocida, habitualmente, no hacemos nada para solucionarlo.

La “endogamia” sectorial no nos aporta otras visiones

Nos resulta difícil adoptar nuevas perspectivas ya que, aunque detectamos que hay cosas que cambiar, se nos plantean dudas como en qué me convertiré, y, lo que es más importante, ¿acertaré? Además, no encontramos otros puntos de vista porque la “endogamia” sectorial e, incluso, empresarial, no nos aporta otras visiones; y cuando buscamos otros puntos de vista en amigos, colaboradores u otros, nuestro instinto nos aproxima a personas parecidas que se limitan a ratificar nuestras ideas por convicción o educación.

La formación y la búsqueda de interacción con otros colectivos nos pueden aportar estas nuevas ideas. La llamada innovación en abierto, puede ser una buena línea de trabajo sobre todo en tiempos de crisis y con recursos escasos. Pero tampoco hace falta establecer estrategias muy sofisticadas en esta línea. Una reunión para hablar de algo en lo que quieras trabajar (personal o profesional) con clientes, proveedores, competidores, partners o personas ajenas al tema, puede abrirte todo un abanico de posibilidades. En ese sentido la Asociación de Antiguos Alumnos de la UPV es un foro excelente para este tipo de iniciativas.

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En cuanto al segundo de los retos, la superación de la fase de duelo, es esencial acelerar el proceso. El duelo es la reacción normal después de una pérdida. Habitualmente se relaciona con la muerte de un ser querido pero, esta situación se produce en otros ámbitos siempre que se produzca la citada pérdida y conlleve un sufrimiento y una frustración. La intensidad y duración del duelo depende de muchos factores e, incluso, de la personalidad de cada uno. Es importante comprenderlo para reconocer sus etapas y poder trabajar de forma que se supere lo antes posible. La Dra. Ross reconoce 5 etapas del duelo que son sobradamente conocidas. De cara a simplificar el análisis, las simplificaremos en tres que se producen en todo cambio.

Superar el duelo en tres pasos

  • La negación y el aislamiento, que permite amortiguar el dolor. Sería similar a decir, que aquí no hay crisis. Es una etapas que en general se ha superado pero que, en algunos sectores o personas todavía persiste cuando la realidad es que el mundo ha cambiado para todos.
  • El rechazo, donde se producen la rabia y el resentimiento. En esa etapa se producen quejas por todo, aunque también puede haber lágrimas y sentimientos de culpa. ¿Resulta conocido?
  • La aceptación donde comienza a crearse sobre lo nuevo y a encontrar objetivos e ilusiones en ese cambio.

Es importante que lleguemos ahí cuanto antes, pues sólo en ese punto podremos generar un nuevo futuro.

Además, aunque consuelo de muchos, consuelo de tontos, no estamos solos.

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