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question-mark-with-peopleEn las charlas de orientación para la búsqueda de empleo, siempre me consultan si es bueno preguntar al entrevistador en una entrevista de selección. La respuesta es clara: sí. De hecho, un candidato que no pregunta nada demuestra falta de interés por la empresa, por el puesto o por ambos o un conformismo excesivo, generando habitualmente una sensación negativa en los entrevistadores.

Preguntar puede marcar la diferencia del resto de los candidatos

En toda entrevista aparecen los momentos oportunos para preguntar, siendo lo más habitual que el entrevistador dé esta oportunidad al entrevistado invitándole con un “¿tienes alguna pregunta?” “¿hay algo que quieras saber?”… Está es una gran oportunidad para marcar la diferencia con el resto de candidatos y no podemos desperdiciarla. Un trabajo es algo que va a requerir de nuestro aporte de energía, conocimientos, competencias, contactos… a lo que vamos a dedicar, como mínimo, 8 horas al día 5 días a la semana. Es algo en lo que centraremos nuestro interés, motivación, ilusiones… y de lo que esperamos obtener oportunidades de desarrollo profesional, de formación y crecimiento, de poner en marcha lo que sabemos y de seguir aprendiendo superando nuevos retos. La empresa que nos entrevista es consciente de todo esto y espera que así entendamos el trabajo, por tanto, debemos tener muchas preguntas y curiosidad por ese nuevo empleo y la empresa que nos lo propone.
La cuestión es qué debo preguntar y de qué manera para que mi candidatura destaque por encima de las demás. Como siempre, debemos emplear el sentido común y sumarle un poco de sentido del marketing personal, sin olvidarnos de lo que nuestro empleador necesita y requiere para el puesto. Si hemos realizado bien la fase de documentación y tenemos la suficiente información sobre la empresa y el puesto, nos resultará mucho más fácil preparar las preguntas que queremos hacer. Desde luego, no es lo mismo una entrevista en una empresa multinacional con miles de empleados en todo el mundo que en una pyme con implantación en el mercado nacional y con gestión familiar, pues la especialización de funciones, las posibilidades de formación o de promoción suelen ser bien distintas en una o en otra (preguntar por las posibilidades de promoción en una pequeña empresa puede ser más bien contraproducente).

En cuanto a los temas, deberíamos tener curiosidad por los objetivos tiene el puesto de trabajo, esto es, qué se espera de la persona que lo ocupe, contenido y funciones del puesto (más allá de lo que nos hayan explicado o publicado en la oferta), relación del puesto con otras áreas de la empresa, si está integrado en un departamento o un equipo, a quién reporta y a quién supervisa, posibilidades de formación y de promoción…

Preguntar sobre la empresa puede beneficiarte

También podemos manifestar nuestra curiosidad por la empresa. Aquí podemos aprovechar para introducir la pregunta apoyándonos en algo que sabemos de la empresa y en lo que nos gustaría profundizar, de esta manera mostramos que nos hemos documentado o que seguimos de cerca la actividad de la empresa y, por tanto, que estamos interesados en trabajar con ellos. Por ejemplo, si se trata de un puesto relacionado con el área de calidad podríamos preguntar: “He visto que la empresa está certificada en ISO 9001:2008. ¿Tienen pensado certificarse también en la 14001?” o “hace unos meses estuve en una presentación de su empresa en la que comentaron que tenían pensado implantarse en EE.UU., para lo cual tenían que certificar sus productos en las diferentes normas americanas ¿la persona que incorporen participará en ese proceso de certificación?”

Es muy importante que tengamos en cuenta quién nos está entrevistando, por ejemplo, puede ser interesante preguntar por los objetivos y lo que se espera de la persona que ocupe el puesto si sabemos que nos está entrevistando (o está presente en la entrevista) el director o dueño de la misma. Las preguntas que demuestren interés y motivación por el puesto o interés por las posibilidades de formación y promoción será más interesante plantearlas si el entrevistador es del área de recursos humanos. Sobre el contenido exacto del puesto, temas técnicos, operativa… será mejor plantearlas cuando el entrevistador es el responsable directo del puesto, con él es posible que nos convenga evitar preguntas sobre las posibilidades de promoción.

Es interesante mostrar interés por cómo va a ser el proceso de selección y preguntar por el mismo, si habrá otras entrevistas después de la primera o cuándo tienen pensado incorporar la persona seleccionada. Pero sin que esto denote ansiedad por conocer el resultado de la entrevista.

Preguntar por las condiciones es beneficioso

Llegado el momento, también es importante preguntar “¿Qué condiciones tienen planteadas para el puesto?”, un buen candidato debe valorarse a sí mismo como profesional y, por tanto, debe querer conocer las condiciones y en cuanto valoran el puesto. Si la empresa no ofrece esta información al candidato durante la entrevista, deberá ser éste el que la solicite de la manera adecuada. Preguntar por las condiciones es una pregunta más amplia que preguntar por el tipo de contrato o por cuánto pagarán. De esta manera podemos conseguir que la empresa nos informe del salario, tipo de contrato y el resto de condiciones sin necesidad de preguntar específicamente por cada una de ellas. Algunos piensan que es contraproducente preguntar por las condiciones, pero el problema está en preguntarlas lo primero de todo o preguntar solo por ellas o hacerlo en los estadios iniciales del proceso de selección, en ese caso, la empresa pesará que solo nos interesa el dinero y valorará negativamente nuestra candidatura. Pero, con el proceso de selección avanzado (ya hemos pasado la primera entrevista) y sobre todo si estamos en las entrevistas finales, llegará un momento en qué tendremos que hablar de las condiciones. Para algunos puestos esta pregunta puede ser incluso clave, como es el caso de los puestos comerciales, en los que el salario está claramente vinculado a los resultados. Yo no contrataría ningún comercial que en la entrevista no haya preguntado adecuadamente por la retribución y la estructura de la misma. Cuando la entrevista es con un intermediario de selección (consultora o ETT), serán ellos los interesados en conocer cuánto ganamos o ganábamos en nuestro puesto anterior y que pretensión salarial tenemos, pues de nada les sirve presentar un candidato a su cliente (por buen candidato que sea) si sus expectativas económicas no encajan con lo que ofrece la empresa y llegado el momento de ser seleccionado va a decir que no. Además, desde el punto de vista del entrevistador, debería ser importante conocer si las expectativas del candidato encajan con lo ofrecido por la empresa desde la primera entrevista, pues también es una forma de ahorrarse trabajo en segundas entrevistas, informes o psicotécnicos.
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Al prepararnos la entrevista deberemos seleccionar las preguntas que vamos a hacer cuando llegue nuestro turno, cuidando que no sean demasiadas (el tiempo de la entrevista suele ser limitado) pero sí acertadas.

Evitar preguntas sin finalidad clara

Otro aspecto a tener en cuenta a la hora de entrevistar a nuestro entrevistador es qué preguntas no debo realizar. En este sentido debemos evitar preguntas que no tengan una finalidad clara. Las preguntas que hagamos en la entrevista deben servir para obtener una información necesaria para nosotros o para demostrar nuestro interés y motivación por el puesto y la empresa. Sobre todo evitaremos preguntar por cosas que ya nos han explicado o que con un simple vistazo a su página web quedarían resueltas. Si teníamos una pregunta preparada y ya nos la han respondido ellos con su explicación sobre la empresa y el puesto, deberemos descartarla. Preguntar sobre el clima de trabajo o sobre la cultura de la empresa tampoco es lo más correcto. El clima puedes observarlo tú mismo poniendo atención en detalles como cómo te reciben en recepción hasta cómo se están relacionando los empleados que te encuentres entre ellos y sobre la cultura deberías haberte informado en la fase de documentación, porque puede marcar el enfoque de tus respuestas en la entrevista. Otras preguntas que no deberíamos plantear son “¿cuál es el horario?”, sobre todo si optamos a un puesto de responsabilidad, o “¿cómo se distribuyen las vacaciones?”

Os recomendamos este vídeo de EmpleaTV publicado por Expansión sobre “lo que nunca debes preguntar en una entrevista de trabajo”