Hace poco leí en una oferta de trabajo un requisito para los candidatos relacionado con el conocimiento de los “ecosistemas digitales”. Y es que, los cambios que ha producido el desarrollo de internet y sus múltiples aplicaciones nos lleva a vivir ya parte de nuestras vidas en entornos virtuales. Cada vez es más frecuente mantener reuniones o entrevistas por videoconferencia, nos enteramos de lo que les sucede a amigos y conocidos sin necesidad de hablar con ellos, pues las redes sociales se encargan de contárnoslo… ¿cuándo fue la última vez que compraste un periódico o que pisaste una oficina bancaria para hacer una operación en ventanilla?

Estamos en un punto en el que dominar esos “ecosistemas digitales” nos puede permitir optar en mejores condiciones que otros a ofertas de trabajo y potenciar nuestro desarrollo profesional. Pero en ese “dominar” entra el tener una visión y una estrategia de lo que queremos que nos aporten y, en este sentido, deberemos alinear nuestra actividad en las redes sociales con nuestros objetivos profesionales. De no ser así, nos encontraremos, por ejemplo, con un perfil en Linkedin en el que hemos puesto todo, absolutamente todo, lo que hemos hecho, sabemos y somos competentes para hacer, nos hemos agregado cientos de contactos que ni siquiera conocemos ni nos conocen y nos hemos metido en otros tantos grupos… Y ahora qué ¿Qué nos aporta? ¿Qué aportamos nosotros? La consecuencia es que tendremos un perfil difuso, sin foco en una actividad o sector, no apareceremos como expertos en algo sino todo lo contrario o directamente no apareceremos en las búsquedas.

 

 

Esa vida “virtual” no es un objetivo en sí misma, está para hacernos más fácil la vida real, ha de tener un objetivo en nuestro día a día. Linkedin nos puede servir para muchas cosas, pero tenemos que tener claro ese para qué desde un principio. Nos puede ayudar, por ejemplo, a saber quién conoce a quien y con quien deberíamos hablar para llegar hasta una determinada persona con la que nos puede interesar mucho “conectar” en nuestra vida real, para mantener una entrevista con él o ella… Pero no olvidemos que para que sea verdaderamente eficaz, una gestión de contactos implica entrar en contacto en la realidad y hablar cara a cara en algún momento con esas personas. En este sentido Linkedin nos hace la vida más fácil, diciéndonos qué personas nos pueden interesar, donde trabajan y a quién tenemos en común… pero al final nosotros tenemos que ser capaces de aprovechar esa información.

De nosotros depende el aprovechar bien las redes sociales y ponerlas al servicio del desarrollo de nuestra carrera profesional. De la misma manera que podemos extraer información muy útil, también podemos aportar parte de nuestro conocimiento y volcar en la red una parte de nuestra realidad profesional, hacer contribuciones de valor que, a la vez que sirven a otros, nos convierten en un referente y, ser un referente, nos ayudará a tener mejores oportunidades profesionales.

Las redes y la realidad no son dos mundos separados, sino que las redes son un canal más de comunicación, con sus ventajas y limitaciones, con un gran alcance y, a su vez, una gran probabilidad de pasar desapercibido. Con una gran cantidad de información y con mucho ruido, en las que hay que saber filtrar y también con una gran memoria que lo guarda todo. Como cualquier otra tecnología no son ni buenas ni malas, sino que depende del uso que le demos, si sabemos aprovecharlas se convierten en una gran oportunidad que nos brinda multitud de posibilidades, tanto profesionales como comerciales. Desde la Asociación te ayudamos a sacarle partido en ambos sentidos, a través de las jornadas de Búsqueda de Empleo en Redes Sociales y del taller de Sácale partido a tu página de empresa en redes sociales.

Si todavía prefieres quedarte al margen de las redes sociales échale un vistazo a este video con algunas cifras: